*

X

Mujeres francesas escriben en contra del movimiento #MeToo y el puritanismo sexual

Sociedad

Por: pijamasurf - 01/11/2018

Mujeres francesas hablan de un "feminismo estalinista" que condena y ostraciza y una nueva moral victoriana en la que la seducción o el coqueteo son vistos como crímenes

Un grupo de q00 artistas e intelectuales francesas, entre las que se encuentran la actriz Catherine Deneuve, la escritora Catherine Millet, la cantante Ingrid Caven, la editora Joëlle Losfeld, la cineasta Brigitte Sy, la artista Gloria Friedmann y la ilustradora Stéphanie Blake, han denunciado lo que consideran que es un nuevo puritanismo sexual ligado al feminismo de la etiqueta #MeToo. Escribiendo en el diario Le Monde, las firmantes señalan que "La violación es un crimen. Pero la seducción insistente o torpe no es un delito, ni la galantería una agresión machista".

Las mujeres franceses ven el surgimiento de una nueva moral victoriana y notan en el feminismo de este movimiento rasgos similares al extremismo religioso o al totalitarismo, una suerte de estalinismo feminista, en el que los sexos son enfrentados en una especie de guerra de sexos en la que las mujeres son vistas como "pobres indefensas bajo el control de demonios falócratas". Añaden:

Desde el caso Weinstein se ha producido una toma de conciencia sobre la violencia sexual ejercida contra las mujeres, especialmente en el marco profesional, donde ciertos hombres abusan de su poder. Eso era necesario. Pero esta liberación de la palabra se transforma en lo contrario: se nos ordena hablar como es debido y callarnos lo que moleste, y quienes se niegan a plegarse ante esas órdenes son vistas como traidoras y cómplices.

Se ha creado:

una campaña de delaciones y acusaciones públicas hacia individuos a los que no se deja la posibilidad de responder o de defenderse. Esta justicia expeditiva ya tiene sus víctimas: hombres sancionados en el ejercicio de su oficio, obligados a dimitir […] por haber tocado una rodilla, intentado dar un beso, hablado de cosas intimas en una cena profesional o enviado mensajes con connotaciones sexuales a una mujer que no sentía una atracción recíproca.

El filósofo Ruwen Ogien defendió la libertad de ofender como algo indispensable para la creación artística. De la misma manera, nosotras defendemos una libertad de importunar, indispensable para la libertad sexual... Como mujeres, no nos reconocemos en este feminismo que, más allá de la denuncia de los abusos de poder, toma el rostro del odio a los hombres y a la sexualidad.

¿No puedes independizarte ni conseguir un trabajo estable? Quizá eres un 'sinky'

Sociedad

Por: pijamasurf - 01/11/2018

Esta podría ser la primera generación en décadas capaz de provocar el hundimiento socioeconómico de la sociedad

¿En cuántas comidas familiares no ha surgido el comentario de padres o tíos que afirman que a la edad de veintitantos ya eran capaces de mantener una familia y ser dueños de una casa, mientras que los jóvenes de ahora no pueden conseguir un trabajo lo suficientemente estable ni mantener a una familia como se solía hacer antiguamente? Parecería que se trata de una serie de comentarios clichés de personas mayores; sin embargo al contemplar superficialmente el panorama, es fácil encontrar una sutil relación entre la crisis económica a nivel mundial y el cada vez disminuido tamaño de las familias.

De acuerdo con Jorge Nuño, el secretario general de Cáritas Europa, una asociación que brinda apoyo a las personas con dificultades económicas, la crisis económica ha desencadenado una situación peculiar: la de los sinkiesSingle Income, No Kids, que quiere decir “Ingreso único, sin hijos”–, la cual se refiere a la de las parejas jóvenes sin hijos que trabajan, pero cuyos salarios apenas equivalen a un ingreso único suficiente o decente. Esta generación es “la primera en décadas que corre el riesgo de estar en peores condiciones que sus padres, lo que traerá profundas consecuencias para la cohesión social, los modelos sociales y los sistemas de protección social.” En otras palabras, es la primera generación en décadas que podría provocar el hundimiento socioeconómico de la sociedad “si no se toman medidas ahora”. 

A diferencia de los dinkies (término éste acuñado en la década de los 80 para describir las parejas que ganaban un doble ingreso y eligieron no tener hijos), los sinkies son una generación que no sólo podrían desear no tener hijos sino que son también jóvenes que no estudian ni trabajan o, de lo contrario, poseen estudios universitarios y “están atrapados en trabajos irrelevantes para sus estudios”. Es decir, no pueden afrontar los gastos que implica la autonomía, independencia o paternidad, pues la situación actual en el mundo no posee la capacidad de generar un mercado laboral capaz de aprovechar los recursos humanos disponibles. Como consecuencias, en palabras de Nuño, 

"Es probable que las generaciones más jóvenes tengan menos oportunidades y estén peor que sus padres, ya que los empleos son más escasos, los salarios más bajos y las condiciones de trabajo más deficientes. 

[…] Además, el estudio pone de manifiesto que las sociedades europeas han abandonado su compromiso con la cohesión social y están haciendo caso omiso a las generaciones más jóvenes. Pues son los jóvenes que a menudo son discriminados y tienen dificultades para acceder a derechos básicos, como el derecho a la vivienda y el derecho a acceder a un empleo de calidad.

[…] Asimismo, la prolongada crisis económica y los cambios posteriores introducidos en los mercados laborales han afectado más a los jóvenes, por ejemplo, en términos de contratos laborales, salarios, condiciones de trabajo y acceso a la protección social. Así como las dificultades para acceder a viviendas asequibles. En general, los gastos del alquiler, se están convirtiendo en una parte cada vez mayor de los gastos mensuales de los jóvenes.

[…] Crecemos a coste de empleo precario y la falta de calidad en el empleo impide tener un proyecto a futuro. Están atrapados en trabajos irrelevantes para sus estudios, con extremas malas condiciones laborales que recuerdan la situación inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial."

Entre otras consecuencias relacionadas con los sinkies parecen ser no sólo la pobreza y una prolongada crisis económica, también está la disparidad entre la misma población causando discriminación, inseguridad social y un aumento en el costo de salubridad. De hecho, según Nuño, las poblaciones con mayor vulnerabilidad a esta situación son la monoparentalidad –pues no recibe apoyo económico ni de crianza a lo largo de los años– y los jóvenes de hasta 30 años que no pueden emanciparse. Esto provoca una interrupción evidente en “una trayectoria que vitalmente es la que corresponde y trae consigo una falta de motivación y de esperanza de cara al futuro.”

Sin embargo, ¿cómo garantizar al pueblo el derecho legítimo a un salario adecuado, a una vida libre de miedo a la inseguridad o a la pobreza, a bienestar tanto físico como emocional, a ejercer el derecho a la reproductividad? Si bien los objetivos pueden llegar a ser ambiciosos, Cáritas Europa propone realizar “una estrategia integral y coordinada para prevenir y combatir la pobreza juvenil […] con un enfoque integrado para garantizar un nivel de ingresos mínimos que sea adecuado para llegar a fin de mes y llevar una vida digna”, pues de lo contrario las crisis a nivel tanto nacional como internacional podrían provocar el derrumbe de toda sociedad occidental tal cual como la conocemos. Mientras que la burocracia toma medidas y presta atención a otros asuntos, los sinkies se ven obligados a buscar más de dos trabajos de tiempo completo para “alcanzar el fin de mes” y pagar las deudas, tarjetas bancarias, urgencias de las mascotas o personas a cargo, renta, agua, luz, teléfono celular, Internet, comida y compras del supermercado, salidas o gustitos propios, la limpieza del hogar o alguna situación inesperada como casualmente perder las llaves de casa, la mensualidad del gimnasio o de los estudios, entre otros…