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G. I. Gurdjieff y la legendaria técnica para producir una vibración orgásmica a distancia

AlterCultura

Por: pijamasurf - 01/27/2018

¿Gurdjieff, el hombre capaz de producir orgasmos instantáneos a distancia?

G. I. Gurdjieff fue uno de los maestros espirituales más importantes del siglo XX y alrededor de él circulan todo tipo de leyendas, algunas relacionadas a sus proezas sexuales. Entre ellas, la más famosa es aquella que le atribuye la capacidad de hacer que una mujer tenga un orgasmo a distancia con sólo mirarla y formar un vínculo hipnótico.

La vida sexual de Gurdjieff fue compleja, abundante y misteriosa. Por momentos el maestro fue célibe y por otros momentos tuvo una vida altamente sexual, teniendo  varios hijos con diferentes discípulas. A grandes rasgos, Gurdjieff creía que la sexualidad tenía el fin de asegurar la continuidad de la especie pero también de producir una "energía más fina" para nutrir el desarrollo espiritual. Enseñó de manera distinta, para algunas personas recomendó la abstinencia y para otras la promiscuidad dentro de un trabajo energético -ambas formas orientadas a producir una alquimia interna-. Por otro lado, condenó seriamente la masturbación.

Gurdjieff habló de un "centro sexual" que produce energía (algo así como el chakra raíz en el sistema hindú) y que debe cultivarse y no dilapidarse, el cual tiene incluso una función soteriológica. El maestro consideraba que parte vital de su sistema era el recordar el sí mismo, y el orgasmo era una experiencia en la cual "se vivía en el momento" de manera totalmente involucrada, se podía salir -al menos en ciertos orgasmos- de la existencia mecánica habitual.

Según el biógrafo James Webb, Gurdjieff derivó mucho de su trabajo en magia sexual del espiritista Paschal Beverly Randolph -de quien el erudito esotérico A. E. Waite dice que fue el primero en introducir en Estados Unidos la "alquimia erótica"- y seguramente de sus viajes a Asia (varios alumnos creían que Gurdjieff conocía técnicas tántricas). Según Gurdjieff, el sexo es "la forma principal de esclavitud y la forma principal de liberación". Algo que dice de otra forma el Hevajra Tantra: "por aquello que el mundo está encadenado [por el deseo] por aquello también se libera" .

Un famoso incidente contado por el artista Rom Landau sugiere que los poderes de Gurdjieff eran en extremo extensos. Landau estaba cenando con una amiga en Nueva York en 1934 mientras Gurdjieff comía en otra mesa. Él le señaló a su amiga que ahí estaba Gurdjieff y cuando la mujer volteó a ver al maestro, sus miradas se cruzaron. Gurdjieff "pescó su mirada e inmediatamente empezó a inhalar y exhalar de forma particular". La amiga de Landau se puso pálida y tuvo un orgasmo. La mujer, que había estado expuesta a sus enseñanzas antes, dijo haber sido "impactada a través de mi centro sexual. ¡Fue salvaje". Frecuentemente se le atribuían a Gurdjieff poderes hipnóticos, así que presumiblemente había logrado esto al hipnotizar a la mujer, formando así un vínculo a distancia y estimulando su centro sexual, utilizando técnicas de yoga o calor interno. Claro que esto es altamente especulativo; sin embargo, la leyenda ha circulado por décadas y algunas otras tradiciones mantienen que tal cosa es posible. De ser verdad, este sería seguramente el santo grial de las técnicas sexuales. Es posible que el episodio en Matrix Reloaded en el que el Merovingio produce un orgasmo a distancia a una mujer que cena en un restaurante -aunque por vía de un pastel- sea un spin-off de esta leyenda que ha circulado en la imaginación de nuestra cultura por décadas. 

Los 2 tipos de estrés (o por qué algunas personas no sucumben ante el estrés)

AlterCultura

Por: pijamasurf - 01/27/2018

Para algunas personas el estrés es un asesino silencioso, para otras es parte del condimento existencial, una circunstancia que no les impide conseguir sus objetivos

En un artículo anterior exploramos aquí la convergencia que se está dando entre la ciencia y la psicología en la noción de que quizás lo más importante para una vida sana y feliz es tener un propósito o significado (meaningfulness, en inglés). Esto mismo ahora lo aplicaremos para entender por qué algunas personas sucumben ante el estrés y por qué otras personas prosperan bajo condiciones de estrés.

A grandes rasgos, el estrés es la respuesta a una presión o a un desafío ambiental o psicológico que percibe un organismo. Generalmente se explica el estrés con la noción de la respuesta de "luchar o huir" (fight or flight), que en el ser humano se puede rastrear en su evolución hasta tiempos en los que se podía encontrar en su entorno con depredadores. Hoy sabemos que el estrés crónico está asociado a todo tipo de enfermedades.

A grandes rasgos, aunque esto no es una definición clínica ni mucho menos, podemos distinguir entre dos tipos de estrés, aquel que es estrés con significado o propósito (que aquí llamaremos "estrés significativo") y aquel estrés que no parece tener significado o propósito.

La doctora Kelly McGonigal claramente afirma que el estrés no es inherentemente dañino y, en cambio, puede ser una señal de que una vida tiene significado. McGonigal nota que diversos estudios indican que el solo hecho de querer evitar el estrés aumenta los efectos negativos del estrés, mientras que lo contrario ocurre cuando las personas aceptan abiertamente el estrés, teniendo en mente un fin más importante que les permite lidiar con las circunstancias.   

Un individuo que encuentra significado en la vida generalmente es también alguien que es responsable de otras personas o de importantes proyectos, y esto inevitablemente genera estrés y presión, ya que tiene que responder a constantes demandas. Si a un individuo realmente le importa algo, ya sea su familia, su desarrollo espiritual o su obra creativa y demás, se someterá necesariamente a vejaciones, dificultades y pruebas para asegurarse de que estas cosas que le importan estén bien y puedan crecer o lograr sus objetivos. Es por esto que las personas que tienen vidas significativas reportan también enfrentar mayor estrés y sin embargo, ese estrés no se refleja en problemas de salud.

McGonigal apunta que el estrés es realmente nocivo cuando se presenta bajo estas condiciones: parece que te encuentras en una situación en contra de tu voluntad, no tienes control o parece que no tiene sentido. Así que el significado de la experiencia también cambia el efecto que tiene la experiencia en el organismo. Resignificar algo es transformar la experiencia a nivel físico, como notó por ejemplo el Dr. Viktor Frankl, inventor de la logoterapia. El estrés que no tiene sentido rápidamente inunda el cuerpo de hormonas como el cortisol y la adrenalina, que si se presentan de manera crónica merman el sistema inmune. Por otro lado, el estrés significativo probablemente combate esto con la producción de otro tipo de hormonas y neurotransmisores (que hacen del estrés algo así como una alerta relajada o una calma bajo presión). La diferencia también yace en que el estrés sin significado tiende a aumentar la situación a través de la presión mental del pensamiento, que se obsesiona con la situación y con esto alimenta el mismo estrés. El estrés con significado se diferencia notablemente porque uno no se fija en el estrés que está sintiendo, porque está demasiado ocupado y concentrado en el trabajo, en el servicio y en general en hacer algo que es importante. Este no fijarse es sumamente ventajoso, pues permite que los procesos corporales no se vean obstruidos y lleguen a su cauce; es, de alguna manera, una forma dinámica de desapego ante las sensaciones físicas, una capacidad de actuar más allá del placer o el dolor.

El psicólogo Jordan Peterson va más allá y dice que el sistema nervioso está entonado para decirte que lo que haces es bueno para ti, para tu familia, y para el mundo en general; como una suerte de mecanismo homeostático: "la forma en la que te lo dice es revelándote que lo que haces es significativo, el sistema nervioso se ha adaptado a existir en el borde entre el caos y el orden". Ese borde es justamente el borde en el que existe cierta estabilidad, pero hay posibilidad crecer y de enfrentar lo difícil y desconocido. Lo que Peterson sugiere es que de alguna manera el acto significativo es una resonancia armónica entre el individuo el cosmos y la sociedad. Quizás porque el universo en sí mismo es sentido o significado (Richard Wilhelm tradujo el término "tao" como "meaning", significado o sentido y Herbert Guenther el término "dharma" igualmente como "meaning").

Por último hay que mencionar que es imposible y a la vez indeseable vivir completamente libre de estrés, puesto que esto significaría que no estamos recibiendo ninguna presión, que no hay estímulos, ni riesgos, ni dificultades, que vivimos en una completo equilibrio que es igual a la muerte. Lo que sí es posible es aprender a que el estrés no nos afecte, y lo único que puede permitir lograr esto es justamente someternos a estrés con propósito y significado. La meditación puede ayudarnos, pero al final la única forma de saber si las técnicas de relajación nos funcionan es durante procesos de estrés en acción, fuera de situaciones controladas, más allá del cojín de meditación o el diván del terapeuta. Más que meditar, la metáfora más apropiada es surfear la existencia. Aprender a lidiar con el estrés es algo así como aprender a surfear grandes olas en el océano. La situación de entrar a un océano de grandes y vehementes olas es una situación estresante -pero la vida misma, cuando no se es demasiado precavido, es de alguna manera como el océano picado-. Entramos al océano, pero lo hacemos con un propósito, queremos montarnos sobre las fuertes olas que surgen, porque sabemos que hacerlo, aunque nos cuesta trabajo y nos da miedo, nos producirá una sensación de satisfacción que le da sentido a todo el posible dolor que enfrentamos. Y para lograrlo debemos ser capaces de fluir y no entrar en pánico o, cómo dicen los surfers, en esos momentos lo importante es, en vez de sostenernos con fuerza, apretar demasiado y crear una contrapresión, sostenernos con ligereza, como señala el mantra oxímoron surfer (que es también el saludo hawaiano shaka): hang loose.