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El rico significado del excremento en el psicoanálisis y en los sueños

AlterCultura

Por: pijamasurf - 01/27/2018

Un poco de interpretación escatológica, cortesía de James Hillman

Famosamente, Freud equiparó de manera antitética las heces fecales con el oro; la primera, la sustancia más despreciada por el hombre y la segunda, la más preciada. Freud cita una frase oriental que dice: "El oro es el excremento del inframundo". Unidas indisociablemente también porque antes de la represión las heces son, según Freud, una sustancia preciosa, que cuando empieza a ser retenida el individuo muestra indicios de actitud narcisista (quedarse para uno esa sustancia preciosa). Las heces se convierten en la divisa de cambio entre el hijo y los padres en la etapa anal -etapa en la que el placer erótico está focalizado en el ano-. Así, entregar las heces podía ser un regalo erótico del hijo a la madre.   

Notablemente, hay que mencionar que el excremento es probablemente la sustancia más rica en información de la que disponemos, llena de miles de millones de bacterias y microorganismos. Y por ello, algunas personas llegan a realizar trasplantes fecales para reestablecer su microbiota o flora intestinal. Sí, algunos individuos comen materia fecal para sanar. 

Por otro lado, en la alquimia occidental, siempre se ha visto a una cierta materia negra similar al abono, llamada nigredo, como el principio del proceso de transformar la materia en oro, siendo la primera fase llamada "putrefacción".

El psicólogo James Hillman, uno de los más importantes alumnos de Jung, interpreta de manera especulativa y poética el significado del excremento en la psique y particularmente en los sueños:

El gran bloque de ideas interpretativas de las heces [fecales], lo que la mierda supuestamente significa (la esencia de la mierda): el regalo de amor a uno de los padres; la expresión creativa que empieza con manchar y colorear; el control de la sabiduría y el origen de la autoconciencia; la muerte dentro del nacimiento del no-yo, haciendo posible la separación de la objetividad; el sí mismo negativo de valores ocultos en lo más vil y rechazado; la sombra que lo sigue a uno, por detrás; así como todos los ritos escatológicos de todas las naciones, y la inagotabilidad del humor de fuera de casa -todo esto es una vergüenza de riquezas-. Sólo esto sugiere un fondo arquetípico en las riquezas de Hades, en la afluencia de Plutón. Por supuesto, el inframundo también está hecho de excrementos, puesto que son una riqueza para una continuidad de imágenes de fantasía. Desde esta perspectiva, las heces no son traducibles a otro término. Como residuo de residuos, las heces sugieren una esencia permanentemente presente y continuamente volviéndose a formar. Su apariencia en los sueños refleja un inframundo al cual diariamente nos postramos en homenaje, para nunca deshacernos de él. 

Lo interesantes de esto es que Hillman creía -como los antiguos griegos- que en los sueños el alma descendía al inframundo, a la región de Hades, una  región formada por una especie de limo o lodo (una sustancia liminal) que podemos emparentar con el excremento (el residuo psíquico y su fantasmagoría). Hillman juega con la idea de que Plutón, el dios del inframundo, de lo más bajo, también es el dios de la riqueza (de aquí palabras como "plutocracia"). Hay una gran riqueza en la mierda, en el excremento, en aquello que desechamos. Lo escatológico es lo que tiene que ver con la defecación, el excremento y la suciedad, pero también lo que tiene que ver con la salvación, con los mundos ulteriores. Para el ser humano, la salvación, el cielo, pasa por el inframundo, por enfrentar la sombra, por hacernos responsables de nuestra propia mierda y encontrar las joyas ocultas. Las joyas que son de alguna manera el excremento de la tierra en el cual, paradójicamente, se puede ver el cielo.

3 emociones que son más importantes para el éxito que la voluntad, según experto

AlterCultura

Por: pijamasurf - 01/27/2018

Profesor de psicología explica por qué estas emociones son tan importantes para lograr lo que queremos como la fuerza de voluntad

Comúnmente, un esquema psicológico del éxito toma en cuenta ingredientes como la fuerza de voluntad, la razón y las habilidades ejecutivas. Pero para el psicólogo David DeSteno, autor del libro Emotional Sucess, es más importante desarrollar tres emociones que naturalmente fomentan la gratitud, el autocontrol y la paciencia, y lo hacen evitando la tendencia de las personas a dar más valor a lo inmediato que al futuro. Estas tres emociones son: el orgullo, la compasión y la gratitud.     

DeSteno explica:

La habilidad de valorar el futuro más que el presente, perseverar, y afrontar las tentaciones y retardar la gratificación son componentes esenciales del éxito... El problema con la fuerza de voluntad es que es algo que requiere de un gran esfuerzo por mantener la atención enfocada en algo que es difícil, sea que uno esté reprimiendo deseos o no... Nos es fácil convencernos de que está bien comer helado o comprar el iPhone X en vez de apartar dinero para nuestros ahorros, y ni siquiera usamos la fuerza de voluntad en el primer lugar... Con el tiempo vemos que las personas fracasan cuando usan sólo la fuerza de voluntad, especialmente cuando están cansadas o estresadas. Es Año Nuevo, así que para enero 8, el 25% de los propósito de Año Nuevo ya habrán fracasado.     

DeSteno, en cambio, considera que lo más útil para la subsistencia, la felicidad y el éxito es la capacidad de cooperar y formar relaciones provechosas y amables con las personas. Para cooperar, señala, uno debe sacrificar el momento en favor de algo ulterior o de algo que no nos beneficia egoístamente. Estas emociones, dice, ayudan a que valoremos más el futuro, lo cual nos ayuda a tener más autocontrol, a evitar comer el helado o la pizza, etc. Lo hacen porque no luchan directamente contra el deseo, sino que lo transforman. En cierta forma, le dan significado a la vida para que podamos afrontar y atravesar las contingencias con las que nos topamos en el camino. Un ejemplo: diversos estudios muestran que "si haces que una persona sienta gratitud, simplemente con recordar el tiempo en el que se sintió agradecida de algo, se duplica su nivel de autocontrol".

El psicólogo señala que estas no son las única emociones que se pueden fomentar, pero son las que considera más poderosas. En el caso del orgullo, se trata del orgullo que se siente por tener una habilidad que admiras porque te puede hacer valioso para las demás personas y eso te ayuda a desarrollarla más. No es el orgullo narcisista de sentirse superior, sino el de sentirse útil y llevarlo a cabo. Lo importante es no confundir esto con la idea engañosa de que somos buenos en todo, sino identificar una cualidad especial y concentrarnos en ella. 

DeSteno dice que una forma de cultivar estas emociones es, en el caso de la gratitud, llevar un pequeño diario para que no sólo pensemos diariamente en las cosas más obvias de las cuales nos sentimos agradecidos, sino que notemos todas las muchas pequeñas cosas que son buenas y que agradecemos. Llevar el diario y reflexionar sobre ellas. Para la compasión se pueden practicar distintas meditaciones, como la atención plena (y habría que añadir, específicamente, las meditaciones de la compasión dentro de los llamados Cuatro Inconmensurables y el tonglen tibetano). Otra forma es el viejo ejercicio de ponerse en los zapatos de los demás. Para el orgullo, DeSteno remarca que es importante no sólo sentir orgullo de un logro o meta sino de los pasos que damos.

Lo genial de todo esto, según DeSteno, es que las emociones son contagiosas, así que si las mostramos estaremos contagiando a nuestro entorno en un círculo virtuoso.