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3 métodos para fomentar el desapego de las relaciones tóxicas

Buena Vida

Por: pijamasurf - 01/20/2018

Si bien, en la teoría, el desapego suena fácil y liberador de malestares, se trata de un proceso que libera los miedos más insoportables de enfrentar, como si fuese la caja de Pandora

El apego es uno de los requisitos básicos que todo ser humano –y vivo– requiere para su óptimo desarrollo. Sin esos cuidados primarios probablemente no seríamos capaces de mantener ningún vínculo afectivo saludable, acciones de autocuidado ni proyectos a futuro que nos motiven a alcanzar objetivos. Por lo tanto, ¿acaso el apego es malo para nuestra salud emocional?

Esta característica casi innata del ser humano es tan necesaria que no podemos enterrarla ni desterrarla de nuestro ser, pero sí podemos dominarla para evitar que duela o frustre cuando la expectativa no se asemeje a la realidad. Es entonces cuando entra en juego el término de “desapego”, es decir, la fuerza resiliente que permite superar las pérdidas, decepciones y cambios reduciendo en la medida de lo posible el sufrimiento.

Si bien, en la teoría, el desapego suena fácil y liberador de malestares, se trata de un proceso que libera los miedos más insoportables de enfrentar, como si fuese la caja de Pandora. Es francamente doloroso; sin embargo, es necesario para superar rupturas, duelos y cambios inevitables. Dado que no se puede eliminar el dolor de la experiencia humana, se intenta regular lo más posible, y éstos son algunos consejos útiles para lograrlo:

 

– Volverse responsable de sí mismo

Aunque existen frases como “¿Ves lo que me hiciste hacer?”, “¿Por qué me estás haciendo sufrir?”, entre otras, la realidad es que sólo somos responsables de nosotros mismos –física, psíquica y emocionalmente–. Llega una edad, entre la adolescencia y la adultez, en la que debemos enfrentarnos a las necesidades de nuestra propia existencia. Y en caso de que la expectativa no se acerque a la realidad, uno requiere tomar conciencia de que no hay persona más apta que uno mismo para cuidarse, procurarse y reducir el contacto tanto con personas tóxicas como con situaciones de riesgo.

Es importante comprender que no podemos continuar esperando a que alguien nos ame incondicionalmente o tener para siempre el reconocimiento de la familia o de los jefes, sino que debemos buscar algún objetivo personal y cumplir los planes adecuados para alcanzar aquello que nos satisface personalmente. La idea es comprender que sólo uno mismo es capaz de cubrir todas las necesidades personales, siendo responsable de las consecuencias de las decisiones propias y regresándole la responsabilidad a cada persona por sus respectivas acciones.

 

– El presente como asumir la realidad y como proceso de autocuidado

Existen estudios que demuestran que la meditación mindfulness, la toma de conciencia del presente, tiene el efecto de un poderoso analgésico. Por lo tanto, ocupar la atención en el aquí y el ahora permite una conexión entre mente y cuerpo facilitando la sanación de procesos traumáticos, depresivos, ansiosos, y aquellos procesos relacionados con el desapego. De modo que realizar acciones de autocuidado en el aquí y el ahora –como tener una dieta equilibrada y saludable, abrazarse a sí mismo, tener un día o un momento al día de apapachos como un té en el sofá mientras se lee sin distracciones, poner límites a las personas agresivas…–, permite tomar conciencia de lo maravilloso que es estar ahí y no divagar en el pasado/futuro sin poder estar realmente en él.

También, al contemplar la vida en el aquí y el ahora, la fluidez nos enseña la impermanencia de las cosas, la vida y los vínculos. De alguna manera, este camino del aquí y el ahora permite tejer un orden natural que libera las cadenas del pasado, facilitando el perdón y empoderando al individuo, que se vuelve capaz de resiliencia.

 

– La libertad como la base del amor

En el vínculo con familiares, amistades y pareja es difícil no caer en el juego tétrico del romanticismo: “Tú y yo somos uno mismo”. Pero esta perniciosa creencia, la de pensar que somos objetos de aquel que emite el cariño, prohibe la libertad de ser de cada individuo. ¿Por qué no gozar de nuestros amigos como nuestra pareja de los suyos? ¿Por qué no permitirnos disfrutar de nuestra sexualidad y decidir sólo compartirla? ¿Por qué no ser uno mismo, en lugar de verse obligado a adaptarse a los gustos y necesidades de otro? El amor, con base en la libertad, requiere el aprendizaje de saber amar y saber recibir amor: siendo responsable del tipo de amor que se brinda y aquel que se recibe, liberando la incertidumbre de los miedos y creencias irracionales.

3 razones por las cuales el sexo es el mejor remedio para la resaca

Buena Vida

Por: pijamasurf - 01/20/2018

La ciencia y el arte coinciden en que el sexo es un gran remedio

El genial escritor Kingsley Amis, en su delicioso libro Everyday Drinking, toca ese eterno tema que es la resaca. Primero hay que señalar que Amis ve en la resaca, en esa cruda realidad, en esa intensidad desnuda en la que la depresión nos hace apreciar una verdad de la existencia (que es sufrimiento, que es impermanente, que el placer también necesariamente deriva en dolor, etc.), una posibilidad única de conocimiento moral y espiritual. Se debe considerar no sólo sus aspectos fisiológicos, y es que se trata de "una superestructura metafísica cintilante" que hace de la resaca "una ruta única hacia el autoconocimiento y la autorrealización".

Dicho eso, Amis da luego algunas ideas o consejos para tratar o sobrellevar la resaca. La primera es agradecerla, ya que es evidencia de que uno ya no está borracho. La segunda, que es la que nos interesa aquí, es tener sexo. Existen tres razones por las cuales el sexo es probablemente el mejor tratamiento para una resaca.

 

1. El alcohol es depresivo; el sexo es antidepresivo

Más allá de la euforia de las primeras copas, el alcohol es finalmente una sustancia depresiva, como la cruda bien prueba. El sexo, por otro lado, genera un coctel de neurotransmisores que mejoran el estado de ánimo, desde la llamada hormona del amor, la oxitocina, hasta la serotonina, entre otras sustancias. Amis señala que el sexo es un tonificante emocional, pero advierte que uno debe tener sexo con una persona indicada, ya que, por ejemplo, tener sexo durante la cruda con alguien con quien uno sabe que no debería hacerlo sólo ampliará la depresión más tarde que temprano. Por otro lado, si logras conjugar el placer del sexo con el sentimiento vibrante del amor, ya estás del otro lado. 

 

2. El sexo es un buen ejercicio; justo el ejercicio que necesitas

Habiéndose hidratado antes, el sexo es un excelente ejercicio, ya que conjuga -al menos en algunas de sus posibilidades- un ejercicio cardiovascular con una gran relajación -especialmente si se pone atención a la respiración-. Además, sudar un poco limpia al cuerpo de las toxinas acumuladas. Por otro lado, el sexo tiene la capacidad de mover la energía hacia el centro del cuerpo y hacerla circular, algo que es especialmente importante durante una cruda, cuando la circulación suele estar en un estado lamentable. Muchas personas comen "confort food" o hacen ejercicio intensamente para curarse de la resaca, pero no hay mejor "confort food" que el sexo: un "comer" que a la vez quema calorías. 

 

3. El sexo es bueno para tu sistema inmune y sirve como analgésico

Después de beber mucho alcohol, desvelarnos y demás, corremos el riesgo de enfermarnos. Por otra parte, en la resaca, toda la anestesia que es en gran medida el alcohol se desvanece y sentimos el dolor de todo lo que hemos hecho. Así que el sexo es el gran antídoto, ya que según el sitio Web Med, dos de sus principales beneficios físicos son que mantiene en mejor estado el sistema inmune y sirve como un analgésico que suprime el dolor.