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Peyote vs Shamatha vs Vipassana vs Habanero vs Mariachi vs Mojito: enseñanzas de Dzongsar Khyentse

AlterCultura

Por: pijamasurf - 10/23/2017

El lama tibetano Dzongsar Khyentse Rinpoche impartió en México una serie de enseñanzas sobre los métodos budistas para alcanzar la sabiduría, por momentos cotejándolos con sustancias psicodélicas

Dzongsar Jamyang Khyentse Rinpoche es uno de los maestros budistas de la tradición tibetana que mejor han entendido en tiempos recientes la mentalidad occidental, habiendo estudiado con cierta profundidad la cultura occidental moderna, un poco siguiendo el ejemplo de Chögyam Trungpa, el gran referente en este sentido. Dzongsar cuenta entre sus maestros a Dilgo Khyentse Rinpoche y a su abuelo Dudjom Rinpoche, entre otros de los más destacados lamas tibetanos, y mezcla su gran conocimiento de las tradiciones nyingma y kagyu con su interés por los problemas cotidianos de las personas en Occidente, creando un método lleno de humor, frescura y sabiduría. Además es cineasta y director de una de las fundaciones que más hacen por preservar la cultura budista en el mundo, particularmente a través del proyecto de traducción de textos del canon tibetano: 84000.

Este carismático lama parece tener un especial cariño por México, y en los últimos años ha estado visitando el país para dar enseñanzas. Las más recientes se llevaron a cabo este pasado fin de semana, del 20 al 22 de octubre, bajo el provocador título Peyote vs Shamatha vs Vipassana vs Habanero vs Mariachi vs Mojito

Dzongsar Khyentse habló de la forma en la que pueden utilizarse sustancias psicodélicas como el peyote en una práctica, esto es, como agentes que producen un cambio de perspectiva, que nos hacen salirnos de nuestros conceptos y prejuicios de qué es la realidad. En este sentido podrían considerarse como útiles, aunque de manera limitada, dentro del budismo tántrico (en el budismo tántrico se han utilizado tradicionalmente sustancias como la datura en contextos muy específicos) (en el budismo theravada o hinayana normalmente se toman votos que prohiben el uso de todo intoxicante). Fundamentalmente, tienen el potencial de hacernos ver lo que la filosofía budista del madhyamika o camino medio mantiene, que las cosas ni sí son ni no son, sino que existen de manera relativa, son proyecciones de nuestros propios hábitos, designaciones conceptuales y marcos referenciales -existen como existen los arcoíris o los reflejos en el agua. En otras palabras, las sustancias a veces llamadas "alucinógenas" pueden tener la cualidad de hacernos ver que lo llamamos la realidad es también una alucinación, o algo similar a un sueño, es decir, que depende de nuestra percepción, de nuestra mente, y no existe de manera independiente. Sin embargo, el valor de estas sustancias, se puede decir desde la perspectiva budista (siempre y cuando no se tengan votos monásticos que las prohiban) está en usarlas de tal manera que sirvan para hacer un cambio de perspectiva radical, sin tener que recurrir a ellas para tener supuestas experiencias espirituales y formar dependencias. En otras palabras, si una persona desarrolla cualquier tipo de apego a estas sustancias y depende de ellas, aunque sólo las use esporádicamente, para motivar su práctica o para alcanzar estados de conciencia de (supuesta) sabiduría, entonces estas sustancias están creando hábitos negativos y obstaculizan más de lo que ayudan.

El tema de las enseñanzas no se centró en las sustancias psicodélicas, ya que, evidentemente, el budismo tiene otros métodos, los cuales, apoyados en una tradición milenaria contemplativa de maestros y discípulos, proveen formas más seguras y sostenibles para alcanzar lo que se busca esencialmente: la actualización de la sabiduría, el conocimiento de la verdad o la liberación. Por supuesto, dos de los métodos (complementarios entre sí) que tiene la tradición budista son el shamatha y el vipassana (vipashyana en sánscrito). El primero es lo que permite calmar la mente y cultivar la concentración (evitar distracciones que generan emociones que producen sufrimiento invariablemente); y el segundo es la visión penetrante que permite percibir la verdad (ya sea la impermanencia de los fenómenos, la ausencia de existencia inherente separada o en su estado más alto, la no-dualidad). Dzongsar Khyentse enseñó lo que se conoce como los cuatro fundamentos del mindfulness, los cuales el Buda mismo enseñó en el Satipatthana Sutta, una base meditativa que lleva del shamatha al vipassana de manera muy elegante. El énfasis de las enseñas estuvo en la importancia de que el método sea acompañado de la sabiduría -esto, afirmó el lama tibetano, es lo que distingue al verdadero budismo de lo que se enseña actualmente en el movimiento mindfulness y demás, donde se tiene solamente el método pero no se introduce la filosofía budista en toda su profundidad. La diferencia entre el mindfulness y el budismo propiamente dicho es que el mindfulness sirve para relajarnos o hacernos más productivos -como una aspirina- y el sendero budista en toda su magnitud tiene la función de llevar a la liberación, esto es, la erradicación total del sufrimiento a través de la sabiduría, y no sólo la supresión de sus síntomas. 

A continuación presentamos tres videos de las enseñanzas de Dzongsar Khyentse en México, los cuales están en inglés. Al final presentamos un video de una reciente conferencia en la facultad de la psicología de la UNAM, en la que habla de la compasión y la atención plena, ésta sí con traducción al español.

 

 

Teoría científica parece respaldar la noción de que tenemos un cuerpo sutil o espiritual

AlterCultura

Por: pijamasurf - 10/23/2017

La teoría M parece estar en consonancia con la noción de que nuestro cuerpo físico es la mera proyección de un cuerpo energético sutil

En diversas tradiciones esotéricas se habla de un cuerpo sutil o espiritual que origina y es la base del cuerpo físico que percibimos comúnmente. Este cuerpo sutil -o cuerpo imaginal, en los términos del experto francés en tantrismo André Padoux- es concebido en el tantrismo de la India y el Tíbet como una serie de canales energéticos en los que se mueve el prana o la energía-conciencia, que es descrita como un viento. Este prana se arremolina en ciertos nodos del cuerpo; de aquí lo que se conoce como chakras, ruedas o vórtices de energía que son utilizados en la meditación.

Ahora bien, la ciencia moderna no considera que exista este cuerpo energético sutil, simplemente porque no lo encuentra -tales descripciones son entendidas por la ciencia como producto de la imaginación altamente activa y sugestiva de los místicos. Sin embargo, es posible que la ciencia misma tenga una teoría para explicar por qué no percibimos este cuerpo energético sutil aunque probablemente exista, como la matriz del cuerpo y de la realidad convencional.

Escribiendo en el sitio Science and Non Duality, Joseph Selbie hace una interesante comparación: el cuerpo sutil es como la mano dentro de un títere -un calcetín que usamos como títere- y el cuerpo físico es sólo el títere -el calcetín. Selbie sugiere que esto es acorde con la teoría M, una popular teoría que busca unificar las diferentes teorías de cuerdas (o supercuerdas). "La teoría M sugiere que continua y simultáneamente existimos en dos reinos -en nuestro universo tridimensional, y en un vasto reino bidimensional de energía pura, el cual está oculto a los sentidos, y el cual es llamado 'bulto' (como en 'el bulto del universo')". Este bulto o mole ("bulk", en inglés) es la dimensión de energía pura inmensamente más grande que el universo físico, compuesto de anillos y cuerdas vibrando a altísimas frecuencias, las cuales la teoría M sugiere que interpenetran el universo físico en todos los puntos. Hay que mencionar que existen diferentes versiones de esta teoría: difieren en el número de dimensiones que atribuyen a este bulto y a las dimensiones del universo físico, las cuales estarían enrolladas en lo que llaman "branas". Selbie mantiene que esto es similar a lo que señalan los místicos en cuanto a que estamos rodeados de e interpenetrados por una energía sutil que forma nuestros cuerpos y establece campos de energía sutil. La teoría M también parece hacer uso de la idea del holograma -este universo bulto es un holograma bidimensional de energía que vibra y proyecta a su existencia al universo tridimensional físico que conocemos.

Así como el científico mexicano Jacobo Grinberg (amigo de Carlos Castaneda) teorizó que los chamanes accedían al plano que él llamó "la lattice" y que David Bohm describió como "la totalidad implicada", Selbie sugiere que los místicos indios han tenido acceso -a través del yoga y demás técnicas- al plano de la energía inconmensurable y sutil que interepenetra el cosmos. Esto también ha sido descrito como el campo cuántico. El reconocido físico Hans-Peter Dürr, en su momento director del Instituto Max Planck, habló de un campo cuántico espiritual:

Lo que consideramos el aquí y el ahora, este mundo, en realidad es sólo el nivel material que es comprensible. Más allá hay una realidad infinita, mucho más grande, en la cual nuestro mundo está arraigado. De esta forma, nuestras vidas en este plano de existencia están rodeadas y circunscritas por un mundo ulterior... El cuerpo muere, pero el campo cuántico espiritual continúa. De esta forma, somos inmortales.

Aunque puede parecer un poco extraño que un físico hable de esta forma, hay que notar que el campo cuántico, el espacio de las partículas subatómicas -que son ondas en un estado de superposición antes de medirse- no es en realidad material, no se puede decir que sea una cosa o que se comporte como la materia clásica. Se ha dicho que es pura información, infinito potencial, ondas de probabilidad. Y esto hace pensar más en lo espiritual que en lo material; de aquí que las palabras de Hans-Peter Dürr no sean tan extrañas.