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Entre algunos de los tesoros hallados en el interior del túnel: dientes de cocodrilo forjados en piedra verde, cristales con forma de ojos, esculturas de jaguares, un paisaje en miniatura de montañas y pequeños lagos con mercurio fungiendo como agua, y cuatro estatuas de piedra verde

Cualquier nativo y extranjero que visita las pirámides de Teotihuacán experimenta una mezcla curiosa de sensaciones. Hay quienes dicen que es una tierra sagrada que transmite una energía lúgubre, ancestral, diferente, que rinde homenaje a su traducción en náhuatl: Teōtihuācan, “el lugar en donde los hombres se convierten en dioses”; una tierra en la que, según los informantes nahuas de Bernardino de Sahagún, los dioses se reunieron para dar origen a Nahui Ollin, el Quinto Sol, cuando aún era de noche y no había luz ni día.

Si bien no se sabe con precisión los contextos en los que se creó y se colapsó esta “Ciudad de los dioses”, poco a poco los investigadores y arqueólogos han logrado descubrir elementos clave que dan sentido a una de las civilizaciones prehispánicas más poderosas del mundo. Fue en el 2003 que el arqueólogo mexicano Sergio Gómez Chávez halló un túnel por debajo de la pirámide de la Serpiente Emplumada, el cual guardaba entre sus paredes una cantidad extraordinaria de tesoros colocados como la última vez que se realizó un ritual de ofrenda a los dioses. Se trata de un túnel perfectamente cilíndrico, con dirección a tres cámaras principales y paredes cuidadosamente impregnadas con pirita pulverizada para crear el efecto de la galaxia de estrellas que dio lugar a la luz del fuego.

Gómez Chávez explica a The Guardian que un día de lluvia se percató de un hoyo que representaba un peligro para los turistas. Al tratar de alumbrar en su interior y continuar viendo oscuridad, decidió bajar a descubrir de qué se trataba: ahí estaba, en un túnel perfectamente cilíndrico que reflejaba la antigüedad en su construcción. Ante semejante hallazgo, el equipo del arqueólogo decidió utilizar un robot con una videocámara para explorar el túnel. Para ellos fue sorpresivamente evidente: nadie había entrado a este pasadizo en al menos mil 500 años.

Entre algunos de los tesoros hallados en el interior del túnel había dientes de cocodrilo forjados en piedra verde, cristales con forma de ojos, esculturas de jaguares, un paisaje en miniatura de montañas y pequeños lagos con mercurio fungiendo como agua, y cuatro estatuas de piedra verde que, según los investigadores, podrían representar a los chamanes fundadores de Teotihuacán y que guiaron a los peregrinos al lugar sagrado. Son aproximadamente 250 piezas, las cuales se expondrán en el Museo de Young de San Francisco, California, en EEUU, bajo el título de Teotihuacán: City of Water, City of Fire.

La idea de esta exposición es dar a conocer los amplios panoramas sobre la grandeza y riqueza que continúan habitando en Teotihuacán, pues, a diferencia de las pirámides de Egipto, las de Mesoamérica, principalmente las aztecas, solían usarse exclusivamente como templos. El Museo de Young ofrecerá una visión de la pirámide de la Serpiente Emplumada no sólo como una fachada de fortaleza y autoridad, con una plataforma para rituales y sacrificios que brindó un sentido de sensibilidad y cohesión entre los habitantes de la ciudad, sino también como un elemento de la cotidianidad con el que se delineó la cosmogonía de la ciudad.

Para Gómez Chávez se trata de una exhibición que representa uno de los más importantes logros culturales, al permitir conocer los más recientes hallazgos que brindan un ápice de claridad sobre una de las ciudades más misteriosas del mundo. Sin embargo, aún quedan dudas y enigmas que aprender de esta cultura que, según dicen, pudo haber conquistado a la sociedad moderna. En palabras de Matthew Rob, curador de la exposición: “Los teotihuacanos resisten a que se les interprete, sólo pueden provocar una atracción hipnótica sin develar el misterio de su belleza”.

En la era de Google y Facebook abundan citas atribuidas al Buda que reflejan una especie de sabiduría que se mezcla con lugares comunes, la cultura inspiracional y el new age. Es oportuno aclarar ciertas confusiones

En Internet afloran las citas de segunda mano que recurren a una autoridad para expresar sabiduría popular, clichés o frases inspiracionales, muchas veces simplificando conceptos más profundos y complejos de tal forma que puedan ser compartidos en las redes sociales y demás. Esto es especialmente común con citas atribuidas al Buda (basta buscar imágenes en Google con los términos "citas Buda" o "Buddha quotes" para ver que la mayoría de estas son apócrifas). Hay que decir que esto en sí mismo representa históricamente un problema, ya que el Buda histórico vivió hace 2 mil 500 años aproximadamente y no dejó nada escrito. Algunos siglos después de su muerte se realizó un concilio para escribir sus enseñanzas (de aquí el llamado Canon Pali), las cuales eran memorizadas por sus discípulos, siguiendo una tradición oral, como ocurrió también con los Vedas, himnos que hasta la fecha siguen siendo memorizados. Pero algunas otras escuelas budistas sostienen que otras enseñanzas orales no fueron anotadas en el Canon Pali, específicamente enseñanzas esotéricas o enseñanzas ligadas con los conceptos de la vacuidad, la naturaleza búdica inherente e incluso enseñanzas tántricas, las cuales más tarde fueron anotadas. Por si esto fuera poco, luego existen textos que afirman ser enseñanzas del Buda impartidas en planos visionarios o transmundanos. Así tendremos numerosas escuelas budistas que hacen referencia a diferentes textos y a diferentes conceptos. Sin embargo, hay que decir que ya sea el budismo theravada, el mahayana o el budismo tántrico, todos tendrán sus cánones particulares, los cuales son avalados por una tradición de devotos y maestros realizados, por lo que, aunque existen diferencias y ciertamente polémicas, podemos hablar de textos que tienen cierta autoridad.

A diferencia de esto, tenemos hoy las citas del Buda en Instagram y en Twitter y demás que son versiones rosa new age superacional de las profundas enseñanzas budistas. Ante esta fatua proliferación, el monje budista theravada Thanissaro Bikkhu ha escrito una lista de siete cosas que el Buda nunca dijo, basándose en el Canon Pali, pero que abundan en la web o que son malentendidos de la filosofía budista. 

 

1. "La vida es sufrimiento" 

Esta afirmación es confundida con la primera noble verdad, la verdad del sufrimiento. El Buda dijo que existe el sufrimiento (dukha en sánscrito, también traducido como "insatisfacción" y "frustración"), que esta es una condición básica del samsara, pero no que es una realidad absoluta, ya que de otra manera no podría haber un cese al sufrimiento, ni nirvana y ni siquiera un sendero para alcanzar el despertar o la liberación.  

Como remarca Thanissaro Bikkhu, el Buda enlistó como su primera noble verdad que:

el nacimiento es estresante, el envejecimiento es estresante, la muerte es estresante... asociarse con alguien que se ama es estresante, separarse de alguien que se ama es estresante, no obtener lo que se quiere es estresante. En corto, apegarse a los cinco agregados es estresante.

Esto último es la clave, ya que aquí tenemos el origen del sufrimiento (que Thanissaro Bikkhu busca matizar con la palabra "estrés"): desear cosas impermanentes nos encadena a la frustración, puesto que el objeto de nuestro deseo no es confiable; en la medida en la que nos apeguemos a él estaremos condenados a sufrir cuando cambie y finalmente desaparezca. Es por eso que en el samsara no hay placer que no tenga la semilla del dolor. Sin embargo, esta frustración consustancial al samsara, al mundo cíclico e impermanente, no es su realidad última, es sólo la realidad temporal compartida por todos los seres humanos que padecen la ignorancia fundamental de aferrarse e indentificarse con un yo independiente y separado de un universo de objetos, los cuales necesariamente, en su otredad inasequible, producen este deseo insaciable.

 

2. "El amor pasado es sólo un recuerdo. El amor futuro es sólo un sueño. El verdadero amor es aquí y ahora" 

Esta cita en inglés, "Past love is but a memory. Future love is but a dream. True love is in the here and now", es sólo una de las más conspicuas muestras de citas que son atribuidas al Buda, buscando una autoridad que legitime una frase que es simplemente un lugar común. Thanissaro dice haberla encontrado en una carta pegada en un baño donde estaba enseñando. No tiene ninguna referencia real a las palabras del Buda. Tal cosa cómo "Vive en el presente" no es algo que haya enseñado explícitamente el Buda; lo que enseñó fue la atención y la recolección a las sensaciones del cuerpo y la observación de la mente para su pacificación. Igualmente, el concepto pop de amor que se maneja en esta frase no existe en el budismo.

 

3. "El yo no existe"   

Este es un tema harto complejo, que ha sido discutido por innumerables académicos y que difícilmente tiene solución. No obstante, podemos decir que el Buda enseñó un camino esencialmente práctico, que evita los extremos. Extremos nihilistas como "no existe el yo" o eternalistas como "el yo es eterno y absoluto". En un famoso pasaje del Samyutta Nikaya 44.10 el Buda declinó responder a esta pregunta (y a otras) considerándolas como obstáculos o poco útiles para la práctica, es decir, creer en un yo absoluto o en la inexistencia del yo son puntos de vista que nos dejan atorados en el fango del sufrimiento. La doctrina de anatta o anatma (Atman es el alma o el yo eterno del hinduismo), no es exactamente la inexistencia del yo sino su negación estratégica como "un método para cortar la tendencia de la mente a apegarse a las cosas al reclamarlas como "mías" y como "yo mismo". Si nos atenemos al Canon Pali, lo que podemos decir es que el Buda no afirma ni niega la existencia del yo, se mantiene en esta zona de ambigüedad que es tan perturbadora para nuestra mente racional -pero que quizás nos coloque justo en el estado de alerta y no-identificación que posibilitan la más enérgica motivación hacia la práctica y un entendimiento de la naturaleza de la realidad, más allá de los conceptos y de las dicotomías.

A la complejidad de este tema debe añadirse el hecho de que el budismo mahayana sostendrá luego la idea de una naturaleza búdica inherente o tathagatagarbha, algo que para algunos es similar al concepto atman, pero que los budistas del mahayana señalan que no es una cosa en sí misma, no es una esencia individual -como un alma- sino que es un núcleo indestructible de conciencia impersonal, igual a la vacuidad (shunyata), que existe en todos los seres.

 

4. "Todo es impermanente" 

5. "El sufrimiento viene de resistirse al cambio"  

Estas últimas dos van juntas. Un poco como ocurre con la verdad del sufrimiento, si todo es absolutamente impermanente entonces tampoco es posible el nirvana, el estado libre de sufrimiento. El detalle aquí es que lo que el Buda dijo es que todas las cosas fabricadas o compuestas son impermanentes. Todo lo que percibimos con los sentidos, todo lo condicionado. Este modo de percibir y aferrarse a lo compuesto es lo que produce una serie de aflicciones y formación kármicas (samskaras) que nos atan a la rueda del samsara. Sin embargo, existe un dharma no compuesto y no fabricado, esto es el nirvana -y esto está libre del cambio, la muerte y todo límite. La segunda cita, explica Thanissaro, debe precisarse: el Buda dijo que las personas sufren porque se identifican con las cosas que cambian, se adhieren a las cosas compuestas. Una menta calma y controlada naturalmente no se identifica con nada. Esto se explica en el Samyutta Nikaya 22:1.

 

6."Si quieres ver lo que ha hecho una persona en el pasado, observa su condición presente. Si quieres ver lo que será en el futuro, observa sus acciones pasadas" 

Esta frase, que es citada frecuentemente -incluso por algunos maestros budistas- con leves variaciones, es, para Thanissaro, una simplificación de la teoría del karma que no se ajusta del todo a la visión budista. Y es que para el budismo existen acciones (karmas) que no han aflorado sino que yacen en un estado latente no manifiesto, por lo cual pensar que la apariencia presente revela todo el pasado como si fuera una cuenta de banco con un balance es un tanto erróneo. Más que utilizar la metáfora de una cuenta de banco, donde vemos todo lo que tenemos, lo que hemos gastado y todo lo que debemos, la metáfora budista es la de un campo de semillas. Algunas semillas ya han germinado, algunas ya están listas para germinar y algunas no están listas para germinar, y entre las que ya están listas para germinar, las que germinan son aquellas que reciben la mayor cantidad de riego -esto es, las causas y condiciones que hacen que éstas afloren o que, por el contrario, en su ausencia o ante otras causas y condiciones (viento,  sequía, etc.) hacen que no germinen o que surjan a la superficie y desaparezcan pronto.  

 

7. "Una sola vela puede encender mil velas y no perder su propia luz. La felicidad no disminuye nunca al ser compartida"

De nuevo otra cita muy popular, con esta u otra variación, que es una interpretación de la compasión budista para la era de Instagram. Lo más cercano a esto ocurre en la Anguttara Nikaya, explica Thanissaro, donde el Buda habla sobre el importante tema de la dedicación del mérito, diciendo que aunque se dedique el mérito a los familiares que han muerto y se encuentren en otros planos, pueden aun así recibir el mérito, el mérito no se pierde.