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La teoría sintérgica: La construcción de la realidad y la creación de la experiencia consciente

AlterCultura

Por: Juan Phoenix - 09/18/2017

“¿Dónde está la luz?”: esta fue la pregunta que lo empezó todo

Hágase la luz. Y la luz se hizo.

Génesis 1:3

Dios sólo se hace presente al desaparecer escondiéndose.

Martin Heidegger

“¿Dónde está la luz?”: esta fue la pregunta que lo empezó todo.

La luz como tal no se encuentra ni en los campos electromagnéticos, ni en los fotones, ni en la actividad del cerebro. Jacobo Grinberg dedicó el resto de su vida a intentar descifrar este misterio, y la teoría sintérgica es la perla diáfana que su brillante mente concibió tras innumerables incursiones en las profundidades del oscuro mar de la conciencia.

Jacobo sabía que la experiencia de la luz era la manifestación de un precepto cualitativamente diferente de la actividad neuronal y distinto de los campos energéticos espaciales, es decir era una qualia (las qualia son por definición cualidades subjetivas de las experiencias individuales. Por ejemplo, la rojez de lo rojo, o lo doloroso del dolor) y éstas no se pueden conocer de manera independiente de quien las experimenta, pues las propiedades de las experiencias sensoriales son, por definición, epistemológicamente no cognoscibles en la ausencia de la experiencia directa de ellas, en otras palabras ese conocimiento solamente puede ser experimentado en la conciencia de cada individuo; debido a su formación científica razonó que si sólo la experiencia directa puede conocer estas qualias, entonces sería posible descubrir cómo se realiza esta transformación energética de la actividad cerebral en experiencia consciente, y fue así como nació la teoría sintérgica.

Me intrigó y asombró en un nivel tan profundo de mi ser, que decidí dedicarme íntegramente a explorar la posibilidad de explicar esta aparición, utilizando cualquier herramienta útil, desde la investigación neurofisiológica pura hasta los estudios chamánicos y místicos.

(Jacobo Grinberg, La teoría sintérgica, INPEC, 1991)

 

La teoría sintérgica

Sintergia es un neologismo que integra los términos síntesis y energía. Se refiere a tres parámetros físicos, que son coherencia, densidad informacional y frecuencia.

Coherencia se refiere a la similitud en la organización de las partes de un todo. Mientras mayor coherencia posea una organización, más similares serán sus partes.
 Densidad informacional se refiere a la cantidad de información que es capaz de contener cualquier objeto o medio.

Frecuencia hace referencia a la velocidad con la que un cuerpo o un campo energético oscilan.

Estos tres componentes actuarían de manera sinérgica (el término sinergia se utiliza para designar la acción de coordinación de dos o más elementos cuyo efecto es superior a la suma de sus efectos individuales); de esta forma, mientras mayor sea la sintergia, mayores serán la coherencia, la densidad informacional y la frecuencia.

La teoría sintérgica es una aproximación teórica a la percepción y creación de la experiencia consciente. De acuerdo con esta teoría, lo que percibimos es el resultado de un proceso muy complejo en el cual el cerebro transforma la información contenida en el espacio hasta dar lugar a algo que podamos comprender, por ejemplo, una imagen visual del mundo. La teoría sintérgica afirma que la realidad es el producto de la interacción entre la "lattice" y el "campo neuronal" y que los diferentes niveles de la realidad están relacionados con las características de esta interacción.

 

Lattice

El termino lattice se refiere a un enrejado o celosía, que debe poseer una capacidad de inclusión informacional colosal para permitirle contener toda la información del universo en cada uno de sus puntos. Lattice es la estructura fundamental del espacio, es una red o matriz energética hipercompleja de absoluta coherencia y total simetría.

Esta matriz holográfica de interrelaciones ha sido descrita en otras culturas con distintos nombres, entre ellos esta akasha, el Collar de Perlas de Indra y sunyata; a su vez, la ciencia la ha denominado orden implicado o campo cuántico.

 

Campo neuronal

El cerebro humano está constituido por 12 mil millones de pequeñas células denominadas neuronas. Cada neurona, al activarse, produce un diminuto cambio de potencial eléctrico, activa un código de señales también eléctricas y estimula la creación de un campo electromagnético. Todas estas distorsiones, a su vez, interactúan entre sí y crean una modificación hipercompleja de la misma lattice. A esta modificación se le llama campo neuronal. Cada una de estas modificaciones del estado de las neuronas son otras tantas alteraciones de la estructura de la lattice. Así, el campo neuronal es una matriz resultante de la actividad neuronal del cerebro.

 

La realidad como producto de la interacción entre el campo neuronal y la lattice

La lattice, al ser una matriz multidimensional homogénea de capacidad vibracional infinita, en la cual la información de su totalidad converge en cada uno de sus puntos, precede y contiene a cualquier manifestación, pues toda forma de materia y energía de acuerdo a la teoría sintérgica tan sólo son alteraciones vibracionales de la lattice misma; de esta forma, un electrón, un protón, un neutrón o cualquier otra partícula elemental aparece a la existencia cuando la misma estructura básica de la lattice sufre modificaciones específicas. Una partícula es simultáneamente un “objeto independiente” y separado del resto de los objetos y una porción modificada de la misma estructura fundamental.

La teoría sintérgica afirma que el campo neuronal actúa a su vez con la matriz pre-espacial (lattice) y a partir de esa interacción aparece la “realidad perceptual”, es decir, la que percibimos con los sentidos físicos. El conjunto de las modificaciones de la estructura de la lattice que resultan de toda la actividad del cerebro crea una alteración colosalmente compleja de la lattice. En realidad, el campo neuronal y la lattice forman una unidad y es la misma lattice la que sirve de fundamento al campo neuronal. Sin embargo, por razones prácticas, esta dicotomía sirve para describir el efecto que el cerebro produce como resultado de la interacción del campo neuronal sobre la estructurade la lattice. Puesto que las estructuras cerebrales se han utilizado durante la evolución como guías estructurales, esto explica la relativa fijeza de nuestra percepción.

De acuerdo con esta teoría, el instrumento que decodifica el “orden implicado” y da lugar a un “orden desplegado” es el cerebro, que es quien interactúa con la estructura pre-espacial por medio de la actividad neuronal, dando lugar a la percepción tanto del espacio como de los objetos.

La cantidad máxima de información que es capaz de contener una estructura depende principalmente de su capacidad vibracional: mientras mayor sea la frecuencia a la que pueda vibrar un campo energético, mayor será la información que logre acarrear y contener, es decir, la cantidad de información que una estructura es capaz de contener depende de la cantidad de dimensiones que incluya. Un punto unidimensional, por ejemplo, es capaz de contener menor cantidad de información que un objeto tridimensional. Puesto que los primeros cerebros estaban constituidos por muy pocas neuronas y, por lo tanto, eran muy pobres en su capacidad de mimetizar la lattice.

Como resultado de una fuerza repulsiva colosal que la lattice ejerce sobre sus distorsiones, intentando hacerlas retornar a su origen y de otra fuerza, no menos poderosa pero de signo opuesto, que impulsa a las mismas distorsiones a unirse entre sí y acrecentar su complejidad y a partir de los cerebros primitivos, surge el actual cerebro humano con sus 12 mil millones de neuronas y con una capacidad de interconexión interna cuyas posibilidades combinatorias son similares, en número, al total de partículas elementales de todo el universo.

(Jacobo Grinberg, La teoría sintérgica, INPEC, 1991)

El cerebro, al ser el encargado de decodificar este campo informacional, produce como resultante final la realidad que percibimos. En ese campo informacional se encuentra la información de esos objetos, pero no la cualidad. El ser humano, debido a su demostrada incapacidad para entender el proceso, confunde ese resultado final con el estímulo primario. Lo cierto es que no tenemos acceso al proceso de creación de la realidad perceptual, sino solamente a su resultado final. Y es precisamente esta confusión lo que nos lleva a pensar que la resultante final no es un producto creado por nosotros, sino una realidad independiente o ajena a nosotros, cuando en realidad somos nosotros quienes la elaboramos.

 

La creación de la experiencia consciente

El método científico es el pilar fundamental de la ciencia; sin embargo, hoy en día el materialismo (filosofía que considera que el único medio de conocimiento es la experiencia comprobada o verificada a través de los sentidos) y el positivismo (filosofía que considera que solamente existe la materia y que reduce la conciencia a una consecuencia de ella), que son los dos principales paradigmas en los que se apoya la ciencia, no sólo resultan totalmente obsoletos e anticuados para el siglo XXI, sino que constituyen un tabú, un lastre que impide el avance del desarrollo humano. No en pocos casos los científicos modernos suelen ser tan dogmáticos como cualquier fanático religioso; los devotos del cientificismo, se aferran, como los viejos estalinistas, a un anticuado culto al aburrido materialismo positivista.

Actualmente, los que se dicen escépticos aceptan los dogmas del paradigma imperante de la época (que en Occidente, desde hace algunos siglos, es la ciencia materialista positivista) y sólo ejercen su sentido crítico con ideas que son novedosas, originales o heréticas.

Toda creencia encarcela. Si no se mantiene un cierto grado de zeteticismo con respecto a las ideas, por seductoras que sean, sucumbiremos a la hipnosis. El zetético es escéptico con todos los dogmas. El zetético es un término rescatado de la filosofía griega clásica debido a que el vocablo similar, escepticismo, se lo han apropiado determinados dogmáticos inflexibles.

(Robert Anton Wilson)

El zeteticismo es la aproximación crítica, no dogmática, pero con mente abierta y curiosa sobre diversos fenómenos, teorías e hipótesis no ortodoxas dentro de la ciencia. El zetético busca examinar objetivamente la mejor evidencia que puedan ofrecer esas teorías heterodoxas.

La consecuencia de confundir los contenidos mentales con la realidad crea una especie de hipnosis colectiva que hace que el 99% de los Homo Sapiens de este planeta confundan la realidad perceptual con un principio objetivo y no la comprendan como el producto conceptual que es.

Cada modelo que construimos nos dice más sobre nuestra mente que sobre el universo... el universo es más grande que cualquiera de nuestros modelos... cada descripción del universo es una descripción del instrumento que utilizamos para describir el universo (la mente humana).

(Robert Anton Wilson)

Paradójicamente, a partir de que el hombre adjudicó a la materia el papel que le correspondía a la conciencia como origen de todas las cosas, perdió la posibilidad de explicar su propia experiencia, cuando su motivación era precisamente el entenderla.

(Jacobo Grinberg, La teoría sintérgica, INPEC, 1991)

De acuerdo con el modelo sintérgico, la conciencia es un atributo de la lattice del espacio-tiempo, cuyo estado fundamental o básico constituye también el estado primordial de la conciencia, lo que bien podría denominarse conciencia pura. La luz, el sonido, el dolor y todo tipo de experiencias subjetivas, no se encuentran en la actividad del sistema nervioso central, ni en ningún factor externo del espacio-tiempo; la experiencia es el resultado de la interacción que sucede en la zona liminal donde el campo neuronal y la lattice convergen. De la misma forma que cada punto de la lattice contiene la totalidad, así cada experiencia sería una vivencia de la totalidad por la totalidad misma; la imagen se ve a sí misma, el sonido se oye a sí mismo.

Ni la conciencia en sí puede ser definida ni sus cualidades pueden ser reconocidas a través de una explicación teórica de sus componentes energéticos. Tal intento está, de antemano, destinado al mismo fracaso y frustración que el que resulta de la pretensión de explicarle a un ciego lo que es la luz o un sonido a un sordo de nacimiento.

(Jacobo Grinberg, La teoría sintérgica, INPEC, 1991)

Hay otra pregunta fundamental para entender la teoría sintérgica: ¿quién es quien experimenta? Es decir, ¿realmente existe un “yo”? En la próxima entrega de la serie “Redescubriendo a Jacobo Grinberg” seguiremos profundizando con los conceptos de la teoría sintérgica y sus implicaciones en el estudio del misterio del que formamos parte y que llamamos realidad.

Nota: Si encuentra alguna proposición que le parezca infundada o carente de respaldo teórico o verificación práctica (especialmente en lo referente a la creación de la experiencia) muy posiblemente se deba a que aquí sólo se presenta un resumen de los conceptos básicos de la teoría, pues al ser una teoría científica formal contiene elementos que se detallan y profundizan más formalmente en su postulado original.

(Jacobo Grinberg, La teoría sintérgica, INPEC, 1991)

 

Link para leer y descargar un hermoso e increíble cuento de Jacobo Grinberg, titulado: “Janios y Or”

Link para ver el tráiler de un documental próximo a estrenarse sobre Jacobo Grinberg: 'El secreto del doctor Grinberg'

Links de los artículos anteriores de la serie “Redescubriendo a Jacobo Grinberg” en Pijama Surf: '

Redescubriendo a Jacobo Grinberg I: Los 5 niveles del lenguaje'

'Redescubriendo a Jacobo Grinberg II: Multidimensionalidad'

E-book 'La teoría sintérgica en Amazon'

Según el budismo y el hinduismo, esta es la forma de asegurarse de que nuestra siguiente vida será afortunada

Si tomamos en cuenta a los budistas y a los hindúes y consideramos que más o menos el 25% de los cristianos cree en la reencarnación (aunque no es parte de su dogma), y que muchas otras personas de otras religiones hacen lo mismo, podemos pensar que un poco menos de la mitad del mundo cree en la reencarnación. Así que para muchas personas es algo sumamente importante saber qué pueden hacer para asegurarse una siguiente vida auspiciosa. A continuación veremos qué nos dice el hinduismo y el budismo sobre los factores que determinan nuestras siguientes reencarnaciones e incluso la posibilidad de trascender la rueda de la muerte y el renacimiento, cuando se logra agotar el combustible que lo mantiene (el término nirvana tiene esta connotación: una vela que se apaga).

Todo lo que hacemos (karma) crea hábitos y los hábitos, a su vez, moldean nuestras nuevas acciones --esto es un contínuum que se mantiene incluso después de la muerte ya que los hábitos no necesariamente dependen de una sustancia material o burda; según estas filosofías, pueden existir de manera más sutil. Todos existimos dentro de una serie de patrones habituales (según el budismo, no somos más que hábitos que se cristalizan). Los hábitos mantienen su existencia o subsisten a través de lo que se conoce como samskaras (en sánscrito). Samskara es un término complejo que es utilizado con algunas diferentes acepciones en el budismo y en las diferentes escuelas del hinduismo, pero en todos los casos juega un papel relacionado a la reencarnación y a la subsistencia de los hábitos que conforman nuestra personalidad. La palabra samskara literalmente significa "hacer junto", "creado junto" o "acción conjunta" (uno de sus componentes tiene la misma raíz que la palabra karma, acción). Generalmente se traduce como "formaciones", "disposiciones" o "tendencias" (mentales). Puede también compararse con las "impresiones" de las que habla David Hume, que son el constituyente de nuestro yo, el cual es mayormente ilusorio, en el sentido de que no tiene continuidad e independencia fuera de estas impresiones, emerge con cada impresión. Una buena traducción de samskaras es la de Herbert Günther, "constructores de realidad"; los samskaras son como los ladrillos con los que construimos y mantenemos nuestra realidad con una cierta solidez (aunque esta solidez sea ilusoria).

Patanjali, en los Yoga-sutras, habla de que las disposiciones mentales tienen un componente tanto psíquico como energético o pránico, el cual se imprime en ellas, con una de las tres gunas o cualidades de las que habla la filosofía del sankhya. De esta forma, los samskaras van imprimiéndose y constituyendo "los vehículos subconscientes del karma y son considerados factores causales para toda una serie de fenómenos psicológicos", dice Stephen Phillips en su libro Yoga, Karma and Rebirth. En su constituyente básico, los samskaras están compuestos de percepciones y las impresiones que éstas dejan (son la cocreación entre la percepción y el acto volitivo o deseo que coemerge con la percepción). Patanjali, por ejemplo, sugiere a través de técnicas meditativas que se puede utilizar la calma-claridad mental (samadhi) para hacer que los samskaras se autodestruyan, de esta manera eliminando tendencias de nuestra mente inconsciente. En la filosofía del yoga, así como en otras de las escuelas del hinduismo, es el deseo (el apego a un fruto en un acto) lo que encadena a un alma a la existencia cíclica.

Bhikkhu Bhodi, monje de la tradición budista theravada, explica que en los sutras, en las palabras del Buda, el significado de los samskaras es el de "voliciones kármicamente activas", las cuales son condiciones por la ignorancia y son parte de la cadena de originación que produce la existencia cíclica, el samsara. En otras palabras, los samskaras (que a veces pueden usarse como sinónimos de karmas) son responsables de generar la reencarnación de los diferentes seres. Existen aquí tres tipos de samskaras: corporales, verbales y mentales, los cuales pueden dividirse también en meritorios, demeritorios e imperturbables --estos son así calificados por su cualidad ética y en el caso de los samskaras imperturbables connotan también un entendimiento correcto de la realidad, un desapego al objeto. En su aspecto más básico, los samskaras, alimentados por la ignorancia y el deseo, son lo que hace que un individuo reencarne, esto es, que se produzca un flujo de conciencia impulsado hacia la esfera del renacimiento, esto es, la identificación con forma y nombre y demás. Los samskaras meritorios pueden ayudar a que esta existencia ocurra en una esfera dichosa, como pueden ser los mundos de los dioses (deva-loka) o la dimensión de las formas sutiles (rupa-dhatu); los samskaras imperturbables logran renacer en la dimensión supersutil o informe (arupadhatu). Aunque una mente sumamente pacífica, que ha cultivado el samadhi, puede reencarnar en mundos divinos de una paz que puede durar eones, esto no es algo que se busca, ya que se considera que ello ocurre debido al karma positivo, el cual en algún momento será consumido y el individuo deberá regresar a planos inferiores, en una casi interminable rueda. Lo que se busca es dejar de reencarnar o, en el caso de los bodhisattavas y los tulkus del budismo tibetano, hacerlo con completa lucidez, para el beneficio de los seres que sufren, habiendo ya conseguido un estado que trasciende la dualidad nirvana-samsara.

El budismo lo que busca es justamente morar en lo no compuesto, en lo incondicionado y el samskara es, por definición, lo compuesto, lo fabricado. En realidad, para el budismo, tanto nuestro cuerpo como nuestras sensaciones, percepciones y demás son samskaras. Todo el edificio de nuestro "yo" es una construcción de samskaras. El Buda, al despertar, famosamente exclamó que había descubierto al "constructor de la casa" y derribado todos sus fundamentos: 

Habiendo buscado al constructor de la casa, 

he errado en el vórtice del samsara por incontables vidas, 

sin poder escapar de la muerte; el sufrimiento se repite siempre, 

en este volver y volver a nacer. 

¡Oh constructor de la casa, has sido descubierto!

Nunca más volverás a construir esta casa para mí. 

Todas las vigas se han quebrado, y se ha desplomado el techo.

Los agregados se han deshecho.

Mi mente ha alcanzado la destrucción de los apegos...

En realidad la aparente solidez y determinismo de estos samskaras es una ilusión, ya que son siempre impermanentes, están surgiendo y desapareciendo y por lo tanto no existen absolutamente; es nuestra cognición oscurecida, que se dirige a los objetos con avidez o aversión, la que genera un esmalte. El budismo enseña que la impermanencia de los fenómenos y las cosas es lo que produce sufrimiento. Así, la felicidad es lo que está más allá de lo impermanente, compuesto y condicionado, el nirvana es llamado lo incondicionado, en pali "asankhata". "El samsara es una procesión ininterrumpida de samskaras vacíos pero eficientes que producen otros samskaras", dice Bhikkhu Bhodhi. El dharma lo que hace es justamente cortar con esta producción ilusoria al observar a los samskaras ta y como son, es decir, como impermanentes, como irreales (en el budismo mahayana se hablará de que los fenómenos son como burbujas, arcoíris, gotas de rocío, sueños, etc.). El edificio samsárico es deconstruido a través de la sabiduría de que no somos nuestros samskaras y sus agregados realmente, que éstos son formaciones impermanentes producidas por percepciones erróneas. Para lograr esto se practican técnicas como la atención plena, el cultivo del samadhi, el vipassana, y muchas otras según los diferentes yanas o vehículos budistas. Al igual que en el hinduismo, lo fundamental es no apegarse a los objetos y a los estímulos que generan, ser dueños de una completa ecuanimidad. Esto, por otra parte, no significa renunciar al mundo y absorberse en un trance meditativo fuera del mundo fenoménico. Como le dice Krishna a Arjuna antes de la gran batalla de Kuru: actúa, pero sin apego. Desde una perspectiva tántrica podemos decir: goza, pero no te identifiques con el gozador o lo gozado, reconoce que las cosas están vacías y no existen por su propia cuenta.