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Si crees en teorías de la conspiración, es probable que tengas problemas manejando la incertidumbre

Sociedad

Por: pijamasurf - 07/08/2017

Las personas que gustan de las teorías de la conspiración no soportan la incertidumbre y buscan llegar a una resolución cognitiva, sugiere estudio

Algunas personas tienden a consumir y dar vida a teorías de la conspiración, algunas sumamente desaforadas. Existen diversas interpretaciones de por qué ocurre esto --una de las cuales, que no debe descartarse del todo, es que las conspiraciones, en algunos casos limitados, existen. Sin embargo, probablemente la mejor explicación para la fuerte tendencia de algunos individuos a ver en todo o en casi todo el sello de una conspiración tiene que ver con la necesidad psicológica de acabar con la incertidumbre o lo que los investigadores llaman "cerradura cognitiva".

Un estudio realizado en conjunto por investigadores polacos y británicos examinó  a un grupo de 700 adultos, a los que se les pidió que leyeran ciertas noticias que eran presentadas como artículos de medios en línea (entre ellos algo sobre el Boeing 777 de Malaysia Airlines). Después de leer las noticias, los voluntarios leyeron comentarios que ofrecían explicaciones calificadas como conspiracionales y no conspiracionales). Estos mismos participantes realizaron pruebas, para determinar su necesidad de cerradura cognitiva.

Tomando en cuenta la necesidad de cerradura cognitiva, los investigadores pudieron predecir cuáles participantes iban a defender una teoría de conspiración. Hay que mencionar que se defendió la conspiración en los casos en los que no había una versión oficial para explicar los sucesos. Esto muestra que los participantes no rechazan del todo la realidad (la realidad en el sentido de lo consensualmente atenido), sino que buscan eliminar la incertidumbre cuando la perciben. De aquí que la incapacidad de soportar la ambigüedad sea un factor que conduce a la creencia en las teorías de la conspiración.

¿Los éxitos profesionales son sinónimos de la felicidad?

Sociedad

Por: PijamaSurf - 07/08/2017

El éxito se ha distorsionado en una noción ilusoria de poder: quien lo tiene, goza de privilegios y felicidad

En las premisas de las sociedades actuales, el éxito profesional es sinónimo de poder y superioridad. Sin embargo, ¿realmente un estudiante de las mejores universidad del mundo es más inteligente o tiene bases éticas mejor formadas que otro de una universidad sin tanto renombre internacional, un padre que se queda en casa a cuidar a los hijos mientras que la madre provee estabilidad económica contribuye menos a la sociedad que uno que trabaja en una compañía con un horario establecido, o una mujer con 200 seguidores en una red social es menos valiosa que otra con 2 mil? De alguna manera, el éxito se ha distorsionado en una noción ilusoria de poder: quien lo tiene, goza de privilegios y felicidad; quien no lo tiene se hipnotiza por los privilegios, aspirando a llegar a tenerlos algún día. 

No obstante, ¿qué pasaría si este tipo de éxito elitista fuera tan sólo una herramienta para manipular el autoconcepto de los individuos? Se dice que una vez que se consiga una serie de logros educativos y profesionales, un puesto ejecutivo en una empresa con deslumbrantes bienes materiales, entonces alcanzaremos la felicidad. Desgraciadamente, las pruebas empíricas de esta premisa han puntualizado que cuando se falla en alcanzar las expectativas materiales la autovaloración de una persona disminuye significativamente, cayendo en el círculo vicioso de la desesperación. 

En la película Only Lovers Left Alive –2013– el personaje de Eve no sólo condena esta “obsesión” sino que también brinda una posible solución, mediante este pequeño soliloquio:

¿Cómo es que has podido vivir por tanto tiempo y todavía no entenderlo? Esta obsesión de ti mismo es una perdida de vida. Podrías invertirlo en salvar cosas, apreciar la naturaleza, nutrir la amabilidad y amistad, y bailar. Has sido muy suertudo con el amor, por cierto, si se me permite decirlo.

De alguna manera Eve, con 3 mil años de existencia, es capaz de observar que tanto el éxito como la felicidad tienen una fuerte base en la filantropía, sabiduría y apreciación de la naturaleza. Es como si cultivar estas cualidades otorgara a las personas un sentido prolongado y profundo de plenitud, lo cual permite enfrentar positivamente las crisis existenciales, las críticas y cotidianas con paz y resiliencia. 

De acuerdo con el psicólogo Erik Erikson, el sentido de la vida se desarrolla en estadios. En la adolescencia, por ejemplo, el estadio se enfoca en crear un sentido de identidad; en la adultez joven, en forjar vínculos íntimos con otras personas; y en la adultez, en reproducirse y proveer al cultivar a la siguiente generación, en ayudar a otros a cumplir sus objetivos y alcanzar su potencial, en mantener al mundo en su continuidad. De modo que el éxito, según Erikson, no se ve a través de la lupa de la presunción material sino del desprendimiento del ego y egoísmo. 

La vida, menciona la psicóloga eriksoniana Emily Esfahani Smith, es exitosa “cuando uno no sólo ve por su propio bienestar, sino también por el de los otros, ya sea mediante la crianza de niños, enseñando a colegas o creando algo nuevo y útil para el mundo”. Reproducir la generosidad de ser se vuelve un legado que les da vida. De lo contrario, la sensación de estancamiento e inutilidad podrían comenzar a habitar nuestra alma, psique y cuerpo. Un ejemplo que menciona Esfahani es tener un rol de proveedor –no forzosamente económico– en alguna comunidad, y así reducir el vacío de la inutilidad social.