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Si los pecados capitales fueran redes sociales...

La forma en la que pasamos el tiempo en Internet, dedicándonos cada vez más a consumir información e interactuar virtualmente hace que uno pueda traspolar actividades que antes ocurrían en lugares físicos a las redes sociales. En cierta forma lugares como una biblioteca, una plaza pública, un restaurante e incluso un prostíbulo ahora ocurren en línea y, con ello, sus respectivos pecados.

Un usuario de Twitter se ha convertido en un tuitstar con el siguiente tuit en el que compara atinadamente las redes sociales más populares con los siete pecados capitales.

Los 7 pecados digitales:

Pereza: Netflix
Gula: Instagram
Envidia: Facebook
Ira: Twitter
Avaricia: Amazon
Lujuria: Tinder
Soberbia: Linkedln

El usuario Guarromántico consiguió miles de seguidores en unos días con este tuit que de alguna manera capta nuestros comportamientos y una cierta esencia de estas redes sociales, que están diseñadas para explotar nuestros deseos y debilidades. Aunque se trata de una broma, sin duda genera reflexión ya que muchos de nosotros utilizamos estas redes de una manera en la que sobre todo estamos perdiendo el tiempo, de manera autoindulgente, en placeres efímeros que nos llevan luego a ciertos trastornos. Esta es la noción de la palabra sin en inglés, algo que es inútil, un error (más allá de connotaciones morales o religiosas).

Esta misma idea ha sido explorada por un documental interactivo realizado en colaboración entre el National Film Board de Canadá y The Guardian, titulado también Seven Deadly Digital Sins. El documental muestra cómo Internet ha cambiado la vida de diversas personas, en las que se encuentran similitudes con los pecados capitales en la forma en la que pasan su tiempo en las redes. Por ejemplo, un cantante que ya no escribe canciones, ahora tuitea.

Facebook y Google se están convirtiendo en los dos grandes imperios globales y, de paso, acabando con el periodismo tradicional en buena parte del orbe

El poderío de Google y Facebook sigue creciendo, al tiempo que los medios de comunicación que no son también específicamente compañías de tecnología están sufriendo estragos.

El sitio Poynter reporta que esta semana, la compañía Time Inc. anunció que despediría a 300 personas para intentar volverse más eficiente. También esta semana el Huffington Post indicó que despediría a 39 miembros de su staff, y Verizon, la compañía a la que le pertenece este medio de noticias, adquirirá Yahoo. Asimismo, el popular sitio de noticias Vocativ señaló que se desharía de todo su staff editorial, en una decisión estratégica para centrarse solamente en producción de video. Hace 2 semanas el New York Times anunció que reduciría su equipo editorial, también para enfocarse en contenido visual. Se podrían citar otros casos, como por ejemplo The Guardian, que en los últimos meses ha pedido donaciones a sus usuarios.

El tema tiene que ver con que estos medios viven de la publicidad digital. Pero Facebook y Google, que controlan en gran medida la popularidad de todos los medios digitales al dirigir el tráfico, poseen también la gran mayoría del pastel de la publicidad. Diversos reportes del primer cuarto de año muestran que Facebook y Google se llevan el 71% del dinero que se gasta en publicidad en línea y todas las demás compañías el 29%. En el 2015 era sólo el 64%, así que hay una marcada tendencia hacia el duopolio. Evidentemente, como ha quedado claro con cosas como la llamada cámara de ecos y la burbuja de filtros que fue observada en las pasadas elecciones de Estados Unidos, tal desequilibrio de poder es peligroso y afecta a los estratos políticos y sociales.

Esto además tiene el efecto de reducir dramáticamente la calidad de la información que se genera en los diarios, ya que cada vez más personas producen contenido gratis y el contenido viral es el que predomina, por lo cual hay pocos incentivos para invertir en contenido de calidad. Sin duda, este puede ser uno de los grandes problemas que enfrentemos como sociedad en el futuro. Cuando los medios de información son ante todo compañías de tecnología, tenemos que confiar en la curaduría de los algoritmos y en su capacidad de entregarnos lo relevante. en tanto que estos algoritmos están programados fundamentalmente para incrementar las ganancias de dichas compañías, nos enfrentamos a la total deshumanización de las noticias. 

Por todo esto y por el hecho de que sus algoritmos son secretos y existen en una laguna legal en la cual no tienen que rendir cuentas, las académicas Ellen P. Goodman y Julia Powles llamaron a Google y a Facebook "los imperios más poderosos y furtivos que han existido en la historia de la humanidad" en este artículo de The Guardian (uno de esos artículos que quizás ya no veamos en los siguientes años). Estas profesoras universitarias hacen una interesante analogía: Facebook y Google no pueden realmente definirse: son plataformas, son medios, son redes sociales, son buscadores, etc... Lo que sí podemos decir es que nosotros somos el media, el contenido dentro de estos gigantes, los usuarios somos también sus productos y esto es algo único en la historia.