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Líderes religiosos cristianos, judíos y budistas toman "hongos mágicos" en nuevo estudio científico

Psiconáutica

Por: pijamasurf - 07/08/2017

Los resultados preliminares indican una mayor apreciación de los aspectos universales, no sectarios de la religión

El renacimiento de la investigación psicodélica sigue en marcha, y un nuevo capítulo está por escribirse. Podría empezar como un chiste: "Un rabino, un cura católico y un monje budista entran a un bar y piden 'hongos mágicos'".

Investigadores de Johns Hopkins, la universidad pionera en estudios con psilocibina en esta nueva etapa de la medicina psicodélica, han reclutado a una serie diversa de miembros de diferentes religiosos para que tomen "hongos mágicos" bajo escrutinio científico. Y es que los últimos años han notado que la sustancia activa de los "hongos mágicos" tiende a generar profundas experiencias místicas, a la vez que permite tratar a pacientes que sufren de ansiedad, depresión y otros padecimientos.

El equipo liderado por el doctor William Richards ha conseguido la participación de miembros de la iglesia católica, ortodoxa, presibiteriana, un monje budista y varios rabinos. Se busca todavía un imam musulmán y un sacerdote hindú.

El experimento consiste de dos sesiones --la segunda, 1 mes después de la primera-- en las que se ingieren fuertes dosis de psilocibina y se escucha música religiosa mientras los participantes se acuestan en un sofá en la oscuridad, con la supervisión de un guía médico.

Algunos de los participantes ya han llevado a cabo sesiones, y según Richards todo va viento en popa, sin que nadie se arrepienta de la experiencia. Reportes tempranos sugieren que la experiencia psicodélica tiende a reforzar la fe de los psiconautas eclesiásticos y genera una mayor apreciación de su rica herencia religiosa. No obstante, lo más interesante es que, al parecer, después del viaje los líderes religiosos se inclinan a una visión menos sectaria y más universal de la religión.

"Obtienen una mayor apreciación de las otras grandes religiones. Son otras formas de subir a la montaña, por así decirlo", explica Richards. "En estos estados trascendentales de conciencia, las personas llegan a niveles de conciencia que parecen ser universales. Así que un buen rabino puede encontrarse con el buda interior".

Richards cree que en un futuro las sustancias psicodélicas podrían usarse en el entrenamiento de rabinos o en la educación de diferentes monjes y sacerdotes.

Algunos investigadores han teorizado que las sustancias psicodélicas podrían estar estrechamente vinculadas con el inicio de las grandes religiones. Un ejemplo de esto es el ritual del soma en la India védica. Por otro lado, el arqueólogo John Marco Allegro argumentó, en su libro The Sacred Mushroom and the Cross, que el cristianismo tiene su origen en un culto esenio centrado en el consumo de hongos alucinógenos. 

"El zen demanda inteligencia y control, como todos los grandes proyectos requieren para convertirse en realidades"

Considerado como un prodigio y el posible heredero al trono del Psicoanálisis, Carl G. Jung continúa siendo una de las principales bases de la psicología, antropología, arqueología, literatura, filosofía y los estudios religiosos. Su visión, creatividad y experiencia personal dieron vida a conceptos psicológicos como sincronicidad, fenómeno arquetípico, inconsciente colectivo, complejo psicológico, introversión y extroversión; no obstante él también indagó, sin usar un término específico, sobre el trauma transgeneracional y la experiencia zen. 

A lo largo de sus viajes Jung fue capaz de estudiar numerosos elementos que forjaron la idea del inconsciente colectivo (esa pangea que provee de la misma información arquetípica a cada una de las culturas de la humanidad –pese a la distancia geográfica y temporal–), entre los cuales se encontró el concepto del zen durante su viaje a la India, sin conocer su término específico. Fue ahí en donde comprendió la importancia del simbolismo y la vida del inconsciente, la belleza de convertirse en una “unidad espiritual” y el valor de realizarse en cuestiones trascendentales.

Él, en su momento, explicó que que la neurosis provenía del momento en que una persona se siente inadecuada o no ha sabido responder bien a las preguntas importantes de la vida:

Buscan una posición, un matrimonio, una reputación, un éxito externo de dinero, lo cual provoca que sean infelices y neuróticos pese a lograr lo que estaban buscando. […] La vida de estas personas no tiene suficiente contenido, significado. Si ellas fueran capaces de desarrollarse en una personalidad más espaciada, su neurosis general desaparecería.

En el libro de An Introduction to Zen Buddhism de D. T. Suzuki, Jung insistía en acercarse a la filosofía zen: 

Yo debería advertir al lector simpático y atento a no subestimar la profundidad espiritual del Este, o a asumir que todo en torno a lo zen es algo fácil y barato. La credulidad asiduamente cultivada del Oeste hacia el Este es en este caso menos peligrosa, pues no hay palabras tan incomprensibles como en los cultivos indios. 

Tampoco hay técnicas complicadas como en el hatha-yoga, lo cual libera las falsas esperanzas europeas de que la espiritualidad se puede obtener con tan sólo sentarse y respirar. 

Todo lo contrario, el zen demanda inteligencia y control, como todos los grandes proyectos requieren para convertirse en realidades.

¿A qué se refería Jung con esta experiencia zen? Años más tarde, en el 2015, el actor Peter Coyote experimentó el atisbo del shunyata, lo que para Jung expresaba la profundidad espiritual del Este: 

Tuve la clara sensación de que toda la parte central de mi cuerpo había desaparecido o se había vuelto transparente. Podía sentir el viento silbando a través de mí. Me sentí ligero como una pluma y momentáneamente libre de todo problema; como si el fondo de mi cabeza hubiera desaparecido en el espacio detrás de mis ojos hacia el universo. Ante mí estaba el mundo: extraordinariamente vívido y vibrante, intensamente luminoso. No había tomado ninguna droga, y sin embargo estaba verdaderamente colocado.

[…] No puedo describir lo que sucedió después porque en ese instante el lenguaje y el pensamiento se disolvieron enteramente. Las fronteras entre "aquí adentro" y "allá afuera" desaparecieron. El mundo se mantuvo reconocible, como siempre había sido, pero completamente desnudo de lenguaje discursivo y conceptos. Todo parecía ser un fantasma de sí mismo, luminoso pero sin peso ni sustancia. "Yo" había sido reemplazado. Lo más cerca que puedo llegar a describir lo que sentí es como una conciencia sin locación física, inseparable de la totalidad del universo. Todo era precisamente como había llegado a ser. El mundo era perfecto, sin tiempo, eterno, yendo y viniendo, como siempre había sido. Cada duda que había albergado alguna vez sobre la práctica del zen se deshizo. El tímido y temeroso yo que había defendido, agrandado, confortado y tratado de mejorar toda mi vida fue descargado de sus labores y todo estaba bien sin él. No había nada que "hacer". Supe irrefutablemente que esto era exactamente lo que había buscado desde la primera vez que leí un libro sobre el zen cuando tenía 16 años. 

¿Será que Carl G. Jung visionó la importancia de aprehender la filosofía zen como parte de los grandes proyectos de la salud mental de las personas?