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La ciencia advierte que todos deberíamos poder tomar siestas en la oficina

Salud

Por: pijamasurf - 07/07/2017

Tomar una siesta durante la jornada laboral puede hacerte mucho más productivo y estar más alerta

El paradigma de la productividad que se adoptó hace ya varias décadas condenaría profundamente la posibilidad, o mejor dicho el beneficio, de que los empleados tengan derecho a tomar siestas durante las horas laborales. Sin embargo, la ciencia ha comprobado que tomar una siesta táctica en medio de tu jornada de trabajo puede ser completamente benéfico para tu productividad y concentración. 

Un estudio reciente, publicado en Nature Neuroscience, advierte que una siesta de entre 30 y 60 minutos puede frenar el deterioro cognitivo y energético que muchos experimentamos durante la jornada. El autor de dicho estudio, el doctor Mednick, revela que pudo comprobar que una siesta de esa duración ayuda a que una persona esté más alerta, recuerde mejor las cosas y goce de una mayor capacidad de aprendizaje. De hecho, aquellas personas que practican la "siesta laboral", aunque con una duración no mayor a 1 hora, resultaron más productivas y eficientes que quienes, por el contrario, dedicaron cada minuto de la jornada a estar resolviendo pendientes o "produciendo".

Por cierto, en el caso de las mujeres los resultados fueron aún más notables. Esperemos que este tipo de aportaciones científicas ayuden a moldear una cultura laboral distinta, más sensible, más sana y, además, más efectiva.

¿Cuánto tiempo se necesita para formar un hábito? Aquí la respuesta

Salud

Por: PijamaSurf - 07/07/2017

“La plasticidad cerebral ha demostrado que el cerebro es una esponja, moldeable, y que continuamente vamos reconfigurado nuestro mapa cerebral”

Los malos hábitos, los vicios y las conductas autodestructivas pueden forman parte de nuestra cotidianidad; desgraciadamente, al ser actividades derivadas de Tánatos, la energía de muerte, tienen la condición de provocar consecuencias negativas tanto en el cuerpo como en la psique y el espíritu.  Para cambiar estos hábitos no sólo se necesita un poco de Eros, la energía de vida, sino también elegir un cambio coherente con la escala de valores y un entrenamiento, hasta convertirlo en un hábito. 

De acuerdo con Patricia Ramírez, colaboradora de El País, “la idea de que podemos ser quien deseemos, practicar nuevos deportes, aprender otras culturas, probar todas las gastronomías, tener otros círculos de amigos, convierte una vida estancada en otra más rica en oportunidades y variedad”. Basándonos en la teoría neuropsicológica de que el cerebro es flexible, las personas evolucionamos conforme nuestros procesos neuronales y cognitivos también lo hacen: “La plasticidad cerebral ha demostrado que el cerebro es una esponja, moldeable, y que continuamente vamos reconfigurado nuestro mapa cerebral”.

De modo que el interés por cambiar un hábito genera actitud y motivación para salir de la zona de confort, lo cual, a su vez, promueve una reorganización neuronal que facilita el cambio a mediano y largo plazo. Si bien esta teoría es contraria a lo que actualmente la sociedad espera de la inmediatez, el hábito requiere indudablemente un espacio geográfico y temporal suficiente para producirse y “educar” al cerebro a repetirlo sin dudar. 

Para lograrlo, los científicos se apoyan en la neurogénesis, el proceso en que se generan nuevas neuronas y que retrasa el envejecimiento cerebral y físico. Actividades como el ejercicio promueven la neurogénesis, produciendo beneficios emocionales como el bienestar y la disminución de la ansiedad. En otras palabras, la actividad física mejora la decisión de las células madres, dando lugar a la aparición de nuevas células nerviosas. Otras actividades como la meditación, la dieta balanceada y el sexo, ayudan a la formación de nuevas neuronas. 

Existen teorías de que la formación de un hábito, y por lo tanto la creación de nuevas neuronas, tarda entre 21 y 66 días; la realidad es que depende de la insistencia, la perseverancia y el interés por mantener el hábito realizándose. Para ello se necesita lo siguiente: 

– Un objetivo que requiera un proyecto. Enfocar la mente hacia un objetivo, como dejar de fumar, ayuda a desarrollar un plan a mediano plazo, como en el período de 1 mes. 

– Considerar cuál es la meta. Para ello, haz las siguientes preguntas: ¿qué quiero?, ¿para qué?, ¿con qué lo voy a lograr –valores, actitudes, fortalezas–? 

– Encontrar un tiempo y espacio en la agenda y la rutina. 

– Darle prioridad en la cotidianidad. 

– Empezar en el momento. Cualquier día es bueno para cumplir los objetivos, y qué mejor inicio que hoy mismo. 

– Pasión. Emocionarse por el proyecto generará pasión para alcanzar el objetivo; esto promoverá una mejor vida personal o profesional. 

– Disciplina. Implica sacrificios y prácticas diarias. Se trata de una manera de mostrar respeto a uno mismo.