*

X

5 verdades de la vida difíciles de aceptar (pero liberadoras cuando por fin las entiendes)

Buena Vida

Por: pijamasurf - 07/05/2017

Vivir puede parecer un misterio, pero sólo porque dejamos de tomar conciencia de nuestra propia vida

La vida no es sencilla, entre otras razones, por la multitud de circunstancias que determinan su estado. En cierta forma, todo influye para encontrarnos en este presente, y no sólo desde el primer instante de nuestra existencia, sino quizá podría decirse que incluso con muchísima antelación al minuto de nuestro nacimiento. Y así con todo y con todos. La existencia es esa conjunción preciosa de probabilidades que nos trajo hasta este momento –de ahí, entre otras razones, su complejidad.

Con todo, existe un puñado de verdades que hace, si no más sencilla la existencia, sí al menos más comprensible. Vivir puede parecer un misterio, pero sólo porque dejamos de tomar conciencia de nuestra propia vida. Ignoramos de dónde provenimos, el punto adonde queremos llegar, las circunstancias que potencian u obstaculizan nuestros esfuerzos…

A continuación compartimos cinco situaciones que vale la pena tener en cuenta para vivir, no para hacerlo todo más sencillo, pero quizá sí más significativo.

 

· Las personas se van

Toda persona tiene su propio camino. A veces, por ventura, coincidimos con algunas con quienes encontramos amor, afecto, compañía, felicidad, apoyo… y aunque el lazo tejido con ellas puede llegar a ser muy fuerte, eso no significa que, en cierto momento, esos mismos caminos no se aparten. Las personas se van, cambian de residencia, a veces pasa que su tiempo está tomado por otras ocupaciones… las personas mueren.

“Dejar ir” a una persona es quizá uno de los aprendizajes más arduos de la vida, pero cuando entendemos que así es, que ninguna relación es para siempre, entonces, paradójicamente, podemos amar mejor, disfrutar más del amor, sin angustias ni preocupaciones vanas, entregados de lleno a los frutos de nuestro tiempo con los otros.

 

· Tienes que aprender a cuidarte: nadie más lo hará por ti

Entre los muchos efectos que la infancia deja en nuestra formación como personas, sin duda uno de los más extendidos es el de la poca conciencia que tenemos del “cuidado de sí”. La fuerte influencia del cuidado familiar dejó a muchas personas con cierta dificultad para cuidarse a sí mismas o, dicho de otro modo, con el hábito mental y conductual de esperar que alguien más cuide de ellos. Tu cuerpo, tu futuro, tu integridad, el estado de tu vida: todo ello es tu responsabilidad, inalienable e intransferible. Nadie más que tú puede tomar la decisión de comer saludablemente, de ahorrar dinero, de acudir al médico cuando es necesario, de no tomar decisiones capaces de dañar el curso de tu existencia, de cultivar tu mente y cuidar de tu bienestar psíquico. Nadie más que tú puede cuidar de tu propia vida.

 

· No hay recompensa sin esfuerzo

Especialmente en nuestra época, existe cierta inclinación a creer en los logros inmediatos y avasalladores. Hasta hace unos años, por ejemplo, parecían comunes las historias de personas a quienes les había bastado desarrollar una app para volverse millonarias. Lo cierto, sin embargo, es que en prácticamente todo el curso de la historia sólo el esfuerzo sostenido, persistente, conduce a la consecución de nuestros objetivos. La planta que estaba a nuestro cuidado y que abandonamos, termina por morir: así también con los proyectos que emprendemos y no sostenemos con el esfuerzo de la continuidad.

 

· No hay vida sin dolor

La muerte, la enfermedad, la decepción, la tristeza, el desamor, la pérdida: todo ello es parte de la vida, y quien afirme lo contrario está mintiendo, y de la peor manera. Son realidades que, tarde o temprano, se presentan en toda existencia, imposibles de eludir. Nuestros seres más queridos morirán, nosotros mismos enfermaremos, habrá quien deje de amarnos… y eso a su vez nos causará dolor, pena, sufrimiento. ¿Y podría ser de otra manera? ¿De verdad quisiéramos que fuera de otra manera? En cierta forma, el dolor es necesario para depurar la quintaesencia de la vida, su sustancia más preciosa. El secreto, en todo caso, es no sufrir vanamente, no sufrir sin razón ni a lo tonto. No sufrir porque sí.  

 

· La vida tiene un difícil punto de equilibrio entre permanecer y dejar fluir

Como sabemos, la vida es cambio. Esa es su esencia. “En el cosmos no hay lugar que esté a salvo del cambio”, escribió alguna vez Carl Sagan. Por otro lado, no obstante, parte importante de la naturaleza del hombre está basada en la permanencia, en la voluntad de pausar por un instante esa transformación que no cesa. Vivir, en cierto sentido, implica encontrar el equilibrio en esa contradicción: entender que nada de lo que creemos saber sobre la realidad es permanente, pero, por otro lado, conocer eso dentro de nosotros mismos que define lo que somos y la manera en que vivimos. Navegar el río de la vida, pero atentos siempre al cauce por donde transitamos.

 

¿Qué te parece? ¿Cuál agregarías tú? No dejes de compartirnos tu opinión en la sección de comentarios de esta nota o a través de nuestras redes sociales.

 

También en Pijama Surf: ¿Quieres un cambio de vida pero no te atreves? Estas 3 preguntas resolverán tus dudas

Imágenes: Yeaaah! Studio

Sobre cómo superar el rechazo social, según un psicópata

Buena Vida

Por: PijamaSurf - 07/05/2017

De acuerdo con el doctor James Fallon, neurocientífico de la Universidad de California, el rechazo puede provocar malestar si uno le brinda importancia

Entre las necesidades más básicas del ser humano se encuentra el gregarismo, aquel que promueve la cercanía entre las personas para su supervivencia, así como la necesidad social de aceptación, que nace a través del deseo de formar parte de un grupo social –principalmente uno que brinde seguridad, apoyo o incluso superioridad. Estos dos elementos proveen la capacidad de sentirse identificado con un entorno. ¿Qué pasa, entonces, cuando nos enfrentamos al rechazo?

En su momento el escritor Oscar Wilde sentenció que “Cuando la gente está de acuerdo conmigo siempre siento que debo de estar equivocado”, refiriéndose a la necesidad de cuestionar la credibilidad de una sociedad considerada como enferma. Si bien la ovación total puede provocar un placer inmediato, el rechazo posee una mayor eficacia en función de la introspección, evolución y trascendencia. No obstante, lidiar con el rechazo puede ser doloroso y abrumador. 

De acuerdo con el doctor James Fallon, neurocientífico de la Universidad de California, el rechazo puede provocar malestar si uno le brinda importancia. Para llegar a esa conclusión, Fallon ha investigado en torno a la empatía en la mente de la psicopatía: asumiendo que en este trastorno de personal existe nulo interés en el otro, ¿qué lecciones puede dar ello sobre cómo ignorar un insulto? 

Fallon, siendo él mismo un psicópata socialmente funcional, considera que el gran problema del psicópata es que no le importa nada, pues “Sólo sé que puedo hacer cualquier cosa que quiera y algo mejor aparecerá”. Sin embargo, comprender que todo tiene que ver con las probabilidades y porcentajes, ayuda a reducir la presión tanto de la toma de decisiones como de la necesidad de aceptación por parte de otras personas:

Por ejemplo, si pienso en que algo está en contra mía en alrededor 20:1, pondré 20 versiones diferentes para asegurarme de conseguir lo que quiero. Hacer eso ayuda a alcanzar las expectativas. Si las probabilidades son 20:1 y sólo lo pones en un intento, entonces no puedes enfadarte si no funciona.

Esto implica programar las expectativas tanto de éxito como de fracaso en tres diferentes maneras, entre lo que es más y lo que es menos probable. Tener la habilidad de contemplar por ejemplo que, en un grupo de 100 personas, habrá unas que tiendan a la aceptación y otras al rechazo de un nuevo integrante, por lo que aceptar que no todos estarán de acuerdo facilita el crecimiento y la evolución de este nuevo personaje. 

Una vez considerando esta posición Fallon recomienda cuestionarse “¿Por qué alguien me rechazaría?” en vez de “¿Por qué no estoy siendo aceptado o valorado?”, pues si uno es consciente de las propias habilidades y capacidades (por ejemplo, él considera lo siguiente sobre sí mismo: “soy más inteligente y más capaz que una gran parte de las personas. No creo ser mejor persona, sólo soy más capaz y tengo mejores insights. Pero no me creo superior moral ni espiritualmente”) será mucho más fácil cuestionarse si el grupo del que se pretende formar parte no es el que está mal:

¿Estoy buscando a la persona equivocada, la agencia equivocada, al editor equivocado? ¿Estoy tratando de alcanzar una meta equivocada? Siempre se trata de mejorar el objetivo y la técnica, o de conocer si se está cazando la cosa equivocada. Eso es todo. Cuando yo me siento rechazado, me siento mal durante 2 segundos, y después pienso: “Oh, ¿cómo puedo arreglarlo?”

Para condicionar al cerebro con este pensamiento es indispensable disminuir la estimulación en la corteza cingular mediana. Ésta es una región asociada con el sentimiento de miedo y dolor al rechazo constante, y se cree que suele estar completamente desactivada en el caso de la psicopatía. De acuerdo con Fallon, la psilocibina, un compuesto que existe en los hongos alucinógenos, ayuda a reducir el miedo psíquico y el dolor del rechazo social:

Hay una investigación que salió el año pasado en donde se mostraba que una droga podía reducir ambos síntomas. Esto en un experimento con pacientes de cáncer que tenían miedo a morir. Ellos tenían el sentimiento de “Voy a morir y no hay nada después de la muerte”. Esta duda existencial. Pero cuando se les brindó psilocibina, el miedo desapareció.