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BaDoink es una empresa pionera en el entretenimiento para adultos, y en esta ocasión creó la posibilidad de ver pronografía en realidad virtual, un paso más adelante de la pornografía común.

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Una de las primeras ideas de sexo expandido (es decir, en realidad virtual) expuesta en el cine fue en la película de 1993 Demolition Man, protagonizada por Sylvester Stallone, Wesley Snipes y Sandra Bullock. En la narración de la película, las personas de ese futuro distópico no se tocan. Y si tiene sexo, lo hacen por medio de unas diademas de realidad virtual.   

Demolition Man virtual sex

22 años después, esta manera de acercarse a la sexualidad se ha vuelto realidad gracias a BaDoink, una empresa líder en entretenimiento para adultos en línea.

BaDoink ha sido pionera en el espacio de realidad virtual y en incursionar en el porno en realidad virtual.

Recientemente BaDoink salió a las calles de San Francisco, California, para dar a los transeúntes su primera experiencia de porno en realidad virtual, usando el Samsung Gear VR con un Samsung Galaxy 6.

Aquí un video con algunas de las opiniones y reacciones acerca de esta nueva manera de tener sexo, que seguramente revolucionará la idea del cuerpo y el intercambio carnal:

En una monumental labor a favor del conocimiento de la humanidad, la neurocientífica rusa Alexandra Elbakyan ha arriesgado su libertad para liberar a la ciencia del poder económico

En un hecho heroico y desafiante una investigadora rusa ha liberado en los últimos años más de 48 millones de artículos científicos y los ha puesto disponibles en su sitio Sci-Hub, retando así a las autoridades y a la comunidad científica en una cruzada de una sola mujer por el conocimiento libre.

La neurocientífica Alexandra Elbakyan montó el sitio en 2011 ante su frustración por los altos costos que necesitaba liquidar para tener acceso a los famosos papers que los científicos convalidan. Muchos de estos sitios piden cuotas de entre 30 y 40 dólares por acceder a una sola publicación; ya que la ciencia se hace a partir de la conjunción de numerosas otras publicaciones, esto hace que los costos sean insostenibles y se convierte en un serio obstáculo para el avance del conocimiento.

Actualmente una corte ha ordenado que el sitio sea suspendido, pero la valiente Elbakyan ha decidido luchar en contra del fallo y mantiene el sitio arriba. Sci-Hub funciona como una especie de The Pirate Bay de la ciencia, en el que los usuarios pueden pegar los links de los trabajos científicos que están vedados por una barrera de paga o el número de identificación de una publicación médica para obtener acceso a una descarga. 

El caso no sólo tiene que ver con una rebeldía de investigadores independientes; algunas universidades también se han manifestado en contra de publicaciones como Elsevier, que tienen "paywalls" sumamente caros y hacen que incluso importantes instituciones no puedan pagar todos los artículos que necesitan.

De nuevo estamos ante un caso del conocimiento secuestrado por la economía y la ambición de obtener más ganancias. Esta fue la causa que de alguna manera llevó a la muerte al mártir de la información, el joven hacktivista Aaron Swartz, quien fue orillado al suicido luego de que se iniciara un proceso judicial en su contra por haber utilizado la red del MIT para liberar miles de artículos científicos.